Los seis misterios conocidos del Cristo de las Tres Caídas

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La corporación de la calle Pureza cumplió en el año 2016, el 400.º aniversario de la fusión de las hermandades de las Tres Caídas y la Esperanza. A lo largo de su historia su paso de misterio ha sufrido varias modificaciones, tanto de sus andas como de las imágenes secundarias que acompañan al señor atribuido a Marcos Cabrera.

El primer paso documentado y estrenado por las Cigarreras

Apenas existe información en torno a su estación de penitencia durante los siglos XVII y XVIII, aunque en las primeras reglas de la Hermandad de las Tres Caídas figura su realización en la mañana del Viernes Santo.

Sí existe constancia del primer paso conocido por la corporación de la madrugá. En 1704, coincidiendo con una etapa de mayor esplendor, aún cuando residían en el hospital del Espíritu Santo, se encargó unas nuevas andas procesionales pero no llegaron a ser estrenadas por sus grandes dimensiones. Se decidió venderlas a las Cigarreras, utilizándolas hasta 1972. En la actualidad estas andas, cuya autoría es desconocida, se encuentran en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda.

Durante gran parte el siglo XVIII, la hermandad tuvo varias sedes, entre ellas Santa Ana, el convento de los Remedios, la capilla de la Encarnación y el propio hospital del Espíritu Santo. En esa centuria, el nazareno procesionó en unas andas de canasto calado y sin respiraderos tallados, ejecutado por Pedro Ruiz Paniagua. Hay teorías que apuntan a que en aquella época el señor iba acompañado por Simón de Cirene, sin embargo no existe ninguna base documental para tal afirmación.

El primer misterio conocido: Con cirineo y dos judíos

El historiador José Bermejo en su libro ‘Glorias Religiosas de Sevilla’, describe el primer misterio del cristo de las Tres Caídas.

En él figuraba un cirineo y dos judíos, éstas últimas compradas a los Panaderos en una fecha próxima a 1818, al poco tiempo de establecerse en su capilla de la calle Pureza, en aquel entonces calle Larga. Al cabo de unos años estos dos sayones dejaron de salir, desconociéndose tanto su aspecto como su paradero.

El Señor solo con el cirineo y la reorganización de la hermandad

En el siglo XIX la entidad quedó seriamente mermada por motivos económicos y políticos. La construcción de su capilla no llegaría a concluir hasta 1815, tras la finalización de la invasión francesa, y por la deuda contraída por las obras se tuvo que ceder parte del solar colindante a uno de sus acreedores.

De 1820 a 1825 no hizo su estación de penitencia por cuestiones políticas, volviendo a hacerlo en 1828 y 1845, éste último año por primera vez en su historia a la santa iglesia catedral, siguiéndolo en 1846 y 1851. En esos años, el cristo de las Tres Caídas iba acompañado por la figura de Simón de Cirene.

En 1868, durante la Revolución de ‘La Gloriosa’, la entidad fue desposeída tanto de su capilla como de sus enseres. Los titulares fueron depositados en la iglesia de San Jacinto, mientras que sus pertenencias fueron a distintos templos, sin que se sepa aún el paradero de muchas de ellas.

En 1888 la hermandad se reorganiza haciendo su primera salida desde San Jacinto al año siguiente, gracias al impulso de Francisco Sánchez y al aumento del patrimonio artístico gracias al platero Justino de Guzmán y al bordador Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

El paso del Cristo de las Tres Caídas, con el cirineo cuya cabeza puede adscribirse entre los siglos XVII y XVIII, era simple, de estilo neoclásico, con líneas rectilíneas, tal y como muestra la fotografía superior. En 1894 se ejecuta un nuevo paso, obra de Salgado, de estilo neobarroco, y con la aparición por vez primera de respiraderos tallados en el conjunto.

En el primer tercio del siglo XX, auspiciado por el auge devocional de sus titulares, José Recio le imprime el sello característico de la hermandad que en la actualidad posee. Además la corporación vería ampliado de forma exponencial su patrimonio artístico, incluyendo la túnica bordada de Rodríguez Ojeda, recuperada en 2008 por Francisco Carrera Iglesias con dibujos de Javier Sánchez de los Reyes o una cruz de carey.

En 1943 deja de procesionar la imagen de Simón de Cirene que fue vendida a la Hermandad del Consuelo de Sanlúcar de Barrameda.

El primer boceto de Castillo Lastrucci y su proyecto final

Tras la conclusión de la Semana Santa de 1937, se presenta en cabildo de oficiales diversas fotografías del boceto que realiza Antonio Castillo Lastrucci para el misterio de las Tres Caídas.

Este misterio constaría de un total de once figuras, que serían las siguientes, tal y como figura en el texto del contrato de ejecución: “Simón de Cirene, santa María Magdalena postrada a los pies del señor, mujeres del pueblo con dos niños, uno de ellos en sus brazos, que mira como pasa el señor, mujer de rodillas con los brazos levantados hacia el señor, soldado que tira de una cuerda amarrada a la cruz del señor, centurión a caballo dando órdenes y judío o sayón negro maltratando al señor”.

Hasta 1938 no se presenta en cabildo extraordinario, donde acabará siendo aprobado por los hermanos de la corporación. Además en ese mismo se aprueba la ampliación del paso, cuyos trabajos fueron realizados por José Rodríguez Carrera.

Tal y como figura en la rúbrica de contrato firmado por el imaginero se comprometió a “entregar el mayor número de figuras para el misterio para septiembre de 1939”. Aquel año solo se pudo estrenar la figura de Simón de Cirene que procesiona en la actualidad, además de la ampliación del paso y una nueva cruz arbórea.

Finalmente no se culminó ya que el proyecto fue denegado en 1940 por la comisión diocesana de arte. El motivo no era otro que “resultaba muy recargado“, rechazándose varias propuestas dadas por la propia corporación.

Finalmente se apruebaa la ejecución de la mujer hebrea con los niños (1941), el esclavo etíope (1941) y el centurión a caballo (1942) en una disposición similar a la actual. Estos años coincidieron con el regreso de forma definitiva a su capilla de los Marineros.

Del cambio de configuración del misterio al actual 

En un cabildo de oficiales de 1962, se decide cambiar la configuración del misterio para mejorar la visibilidad del cristo en su paso, tras pasar por una comisión artística.

Tal y como se ve en la fotografía superior, el centurión a caballo pasaría a la parte trasera del mismo, figurando el señor de las Tres Caídas en la parte delantera y a su derecha a la mujer hebrea con los dos niños. El esclavo etíope dejó de procesionar, cediéndose en 1972 a la Hermandad de Jesús Despojado, formando parte de su misterio hasta 1998 y volviendo la talla de nuevo a la entidad de la calle Pureza.

En 1971 se estrena el nuevo paso de misterio de Manuel Guzmán Bejarano. Con ello, el señor volvería a la parte central de la mesa, el centurión a caballo a la parte delantera y la mujer hebrea con los niños a la trasera, tal y como se encuentra en la actualidad. El paso de Salgado, con sus sucesivas reformas fue comprado por la Hermandad de la Vera Cruz de Utrera.

Fotografías: Universidad de Sevilla, Esperanza de Triana, ABC y el Foro Cofrade.

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