549 días después…

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549 días. Esos son los días que han transcurrido desde el 14 de marzo del pasado año 2020, que se decretó la suspensión de las diferentes salidas procesionales, con motivo del estado de alarma por la pandemia del COVID hasta el pasado martes 14 de septiembre que se volvió a restituir el culto externo.

Han sido meses muy duros para todos. Muchos han perdido a sus seres más queridos por esta maldita enfermedad. Los médicos y el resto del personal sanitario han redoblado sus esfuerzos para curar a todos que enfermaron, llegando en algunos momentos al colapso sanitario en una situación nunca vista. Como consecuencia de todo ello y para prevenir el aumento de contagios, se han visto mermadas algunas de nuestras libertades, como la de movilidad geográfica o la de reunión en un número moderado de personas no convivientes, o también con el uso obligatorio de la mascarilla.

Aunque la pandemia aún no haya terminado, poco a poco todos estamos viendo la luz al final del túnel en el apartado cofrade.

Atrás quedaron los de “la Semana Santa íntima”, o al menos están de nuevo escondidos). Unos como sacerdotes que llegaron a pronunciar en sus homilías el pasado Domingo de Resurrección: “Hemos ganado en esta Semana Santa no tener procesiones en la calle…”. Más recientemente, no nos podemos olvidar de aquellos periodistas que desde sus artículos o las redes juzgaban y acusaban falsamente como vulgares policías de balcón de que determinaba hermandad “se saltaba” el último decreto de Asenjo con los traslados a las puertas de su templo para la celebración de sus respectivas misas.

También es digno de mención aquellos que se jactaban de que les “daba pereza” que la gente haya ido a ver la salida extraordinaria de la Virgen de la Soledad de Arcos o salga a ver procesiones, cuando luego fueron los primeros a asistir a los primeros rosarios externos de la capital hispalense. Ni Toni Cantó…

Y hablando de Arcos. Sin lugar a dudas fue el gran preludio para el regreso de las procesiones. Sí es cierto que en verano ya hubo traslados y otras salidas en verano, pero en esta ocasión fue la primera en hacerlo en un paso con una cuadrilla de costaleros o portadores. Con un comportamiento ejemplar, no solo por la propia hermandad sino por todo el público asistente llegado de muchos de la comunidad, hicieron posible que se pueda volver “a la verdadera normalidad”, en el apartado cofradiero.

Y para los agoreros. La tasa de incidencia en COVID a catorce días en Arcos bajó a 19,5 contagios por cada cien mil habitantes, sin registrarse además ningún positivon en los últimos siete días.

Un día después, Bellavista marcó un hermoso prólogo en la capital hispalense. Aún con el decreto de Asenjo vigente, la Virgen del Dulce Nombre salió a la puerta de su sede provisional en andas para el rezo del santo rosario y con la Banda de Música Santa Ana de Dos Hermanas. A su finalización, avanzó unos metros para el deleite de todos y reviró hacia el público que se agolpaba en Asensio y Toledo con los sones de ‘Siempre la Esperanza’.

Y llegó ese martes 14 de septiembre con el esperado decreto del arzobispo Saiz Meneses. Los anuncios para la celebración de las salidas procesionales y rosarios en las distintas corporaciones no se hicieron esperar. La primera en la Rinconada con el traslado público la Virgen de los Dolores el jueves día 16, sumándose dos días después en otras localidades como Marchena o Albaida.

En la capital hispalense el día fue el domingo 19, con los rosarios de la Virgen de los Desamparados de Alcosa y el de la Virgen de las Tristezas, además de la salida procesional con su paso de la Divina Pastora de Santa Marina. Fiesta y júbilo en la ciudad donde todos teníamos ese anhelo después de año y medio. Y en menos de un mes, tendremos de nuevo al Señor por las calles de la ciudad.

¿Qué Sevilla sabe esperar? Sevilla ya ha esperado lo suficiente para poder tener esta “verdadera normalidad” y que las distintas hermandades puedan por fin manisfestar su fe ante sus devotos con el culto externo, tal y como estipulan sus reglas y como uno de sus fines principales.

Aunque la pandemia no se haya podido oficialmente aún controlar (según la OMS se prevee para el próximo mes de marzo), entramos en una fase de convivencia con el virus, de poder hacer una vida completamente normal, aunque sea con la mascarilla y con las distintas precauciones. Disfrutemos de los momentos que nos da la vida y celebremos con los nuestros que podemos estar todos juntos y recordemos a los que se nos fueron por esta tragedia.

Salud y Vida para todos.

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