Los hermanos del Amor aprueban la restauración de su crucificado en un cabildo histórico

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Una de las grandes noticias del año en el panorama y de las más esperadas en años. El Cristo del Amor será finalmente restaurado por el IAPH tras la aprobación por parte de sus hermanos en el cabildo extraordinario multitudinario celebrado el pasado lunes 15 de junio.

Previamente a su debate y aprobación, la propuesta ha sido explicada con detalle ante los hermanos por el jefe del Centro de Intervención del IAPH, José Luis Gómez Villa, invitado a tal efecto, al igual que el director del Instituto, Juan José Primo Jurado.

La intervención del Cristo del Amor

Estas tareas se efectuarán durante los próximos ocho meses y se espera que la imagen vuelva al culto antes de la celebración de sus cultos anuales. El Cristo del Amor será trasladada al IAPH de manera inmediata, a falta de que se resuelvan los últimos detalles logísticos y administrativos.

El proceso incluye diversas actuaciones de conservación destinadas a afianzar la estructura de la imagen y contribuir a una adecuada preservación de su policromía.

El informe del IAPH sobre el estado del Cristo del Amor en 2021

Ya en el año 2021, el IAPH realizó un estudio sobre el estado de la imagen.

La primera de las conclusiones que arroja el proyecto del IAPH es que la imagen “no presenta problemas de gravedad” estructurales, una gratísima noticia si se tiene en cuenta que la portentosa imagen del Crucificado del Amor acumula ya más de cuatrocientos años de historia material. Ello se debe fundamentalmente al cuidado y a la supervisión de los que siempre ha sido objeto la imagen y a intervenciones como la realizada en 1982 por Rivero Carrera.

La otra excelente noticia es que la imagen del Cristo del Amor conserva una sola policromía, la primera y original, de acabado mate y que recubre toda la talla con las carnaciones ejecutadas al óleo. Tal como se refiere en la carta de pago otorgada por Juan de Mesa el 4 de junio de 1620, el escultor entregó la obra “en blanco”, es decir, sin policromar, con las capas previas de aparejo y cola como preparación. Las capas de color propiamente dicha (carnación, sudario, pelo y corona de espinas) las ejecuta un maestro pintor del que no se tienen noticias. El color de la policromía es de un ocre claro en las carnaciones, pardo en los cabellos, verdoso en la corona y blanco en el sudario.

La policromía descrita, sin embargo, está parcialmente oculta por capas añadidas a lo largo del tiempo (algunos repintes parciales y barnices oscuros coloreados) que impiden percibir el cromatismo, matices y textura de la policromía y volúmenes escultóricos. La causa principal del oscurecimiento de la imagen no se debe tanto a la suciedad acumulada o al envejecimiento propio de los materiales como a “intervenciones anteriores realizadas con criterios distintos a los actuales”. En concreto, el informe señala que “en antiguas intervenciones se ha aplicado sobre la superficie polícroma un barniz con carga de pigmentos tierra con la intención de oscurecerlo, dato observado en el estudio organoléptico y ratificado posteriormente en los análisis químicos complementarios”. Según se refiere en uno de los anexos del informe del IAPH, la aplicación de este “barniz coloreado” era una práctica frecuente “en las restauraciones de imaginería procesional realizadas en la provincia de Sevilla durante gran parte del siglo XX, tal como se ha podido constatar a partir de los estudios diagnósticos realizados por el IAPH sobre diferentes imágenes procesionales”.

Estas capas de repintes y barnices oscuros, entendidas como aportaciones de otras épocas, están suponiendo “una clara degradación de la obra”, por lo que el informe del IAPH aconseja su eliminación por “una necesidad de conocimiento y contemplación de la propia obra de arte en su forma más cercana a la concepción del autor”. No obstante, se reconoce que esta decisión estaría “supeditada” a los resultados de los ensayos y catas previas y a las pruebas de comportamiento de los materiales frente a esta limpieza sobre la propia obra escultórica.

En este sentido el IAPH propuso también en la sesión informativa un segundo documento sobre la propuesta de conservación del proyecto inicial en el que mediante técnicas preventivas se pudieran estabilizar los posibles problemas de degradación de esta capa de barnices. Mediante el seguimiento y el desarrollo de nuevas técnicas de análisis no invasivos, más otras tradicionales, paulatinamente se reportaría información, lo que permitiría anticiparse a una posible degradación de los materiales de la capa pictórica.

Para determinar la composición material, técnica, época de ejecución, factores de alteración y estado de conservación de la imagen se han empleado los últimos protocolos y la tecnología más avanzada en materia de patrimonio cultural, como es el caso de la tecnología denominada imagen hiperespectral, técnica desarrollada por la NASA.

La gran controversia en torno a la restauración del Cristo del Amor en estos últimos años

La situación en torno a la restauración del Cristo del Amor ha generado numerosas controversias en el panorama cofrade.

Por una parte la de los expertos que recomiendan la restauración de la imagen, en especial de la policromía, dado su total oscurecimiento en la policromía por los depósitos de suciedad acumulados o la oxidación de barnices, y por otra, la de un sector de la propia hermandad reacio a una limpieza.

Ya por estas cuestiones se le preguntó en 2017, hace nueve años, al por entonces hermano mayor Fernando Mora-Figueroa, en una entrevista concedida al antiguo medio De Nazaret a Sevilla. En aquel momento, el ex hermano mayor aseguraba que la imagen no necesitaba ninguna restauración: ‘Todos los años hay un experto que le hace una revisión a la imagen por si tuviera alguna fisura y demás. El tema que se plantea permanentemente es si necesita una limpieza. Es una cuestión muy complicada, no sabría definirme sobre este tema. El crucificado del Amor está un poco oscurecido. ¿Pero un cristo con 400 años tendría que ser blanco, quedarse muy claro? Si le hace falta una restauración en algún momento porque veamos que tiene algún peligro, se le haría sin dudarlo. Pero ahora mismo el único tema que se plantea es si es necesaria una limpieza. Por ahora no se va a limpiar’, expresó.

‘Puede que esté un poco sucia, no se lo voy a negar. Cuando ves al Cristo del Amor muy cerca, percibes que una de las piernas está más oscurecida. Actualmente es moreno y así se va a quedar. El siguiente hermano mayor tendrá que tomar la decisión, alguna vez habrá que hacerle la limpieza, pero creo que no es el momento. El Cristo está bien’, espetaba el por entonces hermano mayor.

El Cristo del Amor, una obra de Juan de Mesa

El 13 de mayo de 1618 se firma el documento de encargo de ejecución de esta talla, por medio de su mayordomo Juan Francisco de Alvarado, con el imaginero Juan de Mesa. No será hasta el 4 de junio de 1620 cuando se otorga la carta de pago y el escultor entrega la obra a la corporación del Domingo de Ramos.

Se trata del primer crucificado realizado por este imaginero, autor de grandes obras como el Señor del Gran Poder, el Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes, el crucificado de la Conversión de Montserrat, el Cristo Yacente del Santo Entierro, el Cristo de la Agonía de Vergara o la Virgen de las Angustias de Córdoba, entre otras tantas.

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