La aldea volvió a rendirse a su liturgia más antigua. Sin horarios escritos ni relojes que manden, la madrugada del Lunes de Pentecostés dejó una nueva salida de la Virgen del Rocío marcada por el pulso de los almonteños y por una multitud que llevaba horas aguardando el instante que todo lo cambia.
A las 03.02 horas se produjo el salto de la reja. El simpecado de la Hermandad Matriz acababa de situarse ante la Señora y, apenas unos segundos después, la emoción se convirtió en estampida de fe.
La Virgen abandonó su camarín entre vivas, lágrimas y el estruendo de una ermita abarrotada. Comenzaba así una procesión que, una vez más, demostró que en El Rocío no existen los esquemas cerrados. Cada encuentro, cada parada y cada llamada de una hermandad fueron marcando el ritmo de una madrugada que se fue abriendo paso hacia la mañana entre salves, plegarias y promesas cumplidas.
La Blanca Paloma recorrió las calles de la aldea para encontrarse con las 127 hermandades filiales presentes en esta romería. El tránsito fue lento, con los característicos vaivenes del paso, con momentos de enorme presión humana en torno a las andas y con miles de peregrinos intentando ganar un hueco para verla pasar a escasos metros. La imagen fue llevada durante buena parte del recorrido a hombros de los almonteños, en una de esas estampas que siguen definiendo el alma de la romería.
Hubo instantes especialmente señalados durante la noche y la mañana. Hermandades históricas y otras que celebraban efemérides vivieron encuentros cargados de simbolismo. Destaca el encuentro con la Hermandad de Villamanrique, tras las tensiones surgidas el pasado año 2025.
La procesión mantuvo un desarrollo ordenado dentro de la complejidad propia de una concentración multitudinaria de estas dimensiones. Mientras tanto, el Plan Romero permaneció coordinando los movimientos de las hermandades y vigilando una romería que este año también estuvo pendiente de un incendio declarado en el entorno de Doñana, circunstancia que obligó a modificar algunos regresos previstos por el Coto.
Con el sol ya alto sobre la marisma, la Virgen fue encaminando sus pasos hacia la ermita. A las 12.56 cruzaba el dintel de regreso y a las 13.05 quedaba definitivamente entronizada en su altar, poniendo fin a más de diez horas de procesión.
Vídeos: Canal Sur y El Pertiguero de Huelva.
