La Esperanza de Triana repone al culto a San Juan Evangelista tras su restauración

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En este jueves 16 de junio se ha repuesto al culto la imagen de San Juan Evangelista de la Hermandad de la Esperanza de Triana. Esta intervención ha sido realizada por el equipo de restauradores formado por Isabel Rabadán del Saz y Juan Alberto Filter Peinado.

La restauración

La obra presentaba, a nivel de soporte, algunas grietas a modo de fisuras por separación de ensambles, como la localizada a mitad de cuello, o la situada por debajo de la rodilla derecha, ambas producidas por ensambles ‘a testa’. También era apreciable la unión del cajillo del busto en la espalda. Así mismo, en la cabeza se localizaban algunas grietas de ensambles abiertos y fendas, así como una oquedad en los mechones de la zona posterior izquierda.

En la mano izquierda se localizaban hasta tres dedos rotos y pegados (roturas originadas por la caída de la mano debido a la holgura de la espiga en el hueco del brazo), uno de ellos, el meñique, con un mal ajuste de los planos de unión, lo cual generaba un desnivel a la altura de la segunda falange.

Por último, se localizaban en la cara externa del pie derecho una pérdida de soporte provocada por roces o golpes, así como un pequeño astillamiento en la base de la peana.

Como principal alteración de la policromía era patente el oscurecimiento de la superficie motivada por la oxidación de la pátina así como por la acumulación de hollín y polvo, retenido en mayor medida por la terminación a la cera que parecía presentar la imagen. Además, se localizaban repintes sobre las roturas reparadas de los dedos de la mano izquierda, así como pérdida de estratos en los daños situados en el pie derecho y en la parte delantera del izquierdo, por los actos devocionales; en el busto se apreciaban algunos alfilerazos originados en las labores de vestir.

Los procesos de restauración

Tras recabar información gráfica y documental del estado de conservación, se inició la intervención. Ésta se puede resumir en los siguientes procesos:

– Limpieza superficial con brocha suave.

– Pruebas de limpieza, tras las cuales se ha realizado la retirada del hollín y polvo incrustado mediante métodos mecánicos; por otro lado, se ha rebajado tonalmente y homogeneizado la pátina, buscando en las zonas con mayor oscurecimiento y manchas irregulares un nivel tonal similar a la parte del busto, donde el oscurecimiento es menor. Así mismo, se han retirado parcialmente los repintes de los dedos la pátina artificial.

– Revisión de ensambles. Se ha comprobado que la cabeza presentaba cierta movilidad respecto del cuello, y se ha inyectado en todo el recorrido de la fisura acetato de polivinilo para devolver una adhesión óptima a los planos de ensamble. Igualmente, se ha hecho necesario desensamblar y volver a unir el dedo meñique para corregir el desplazamiento. Por último, las grietas y oquedades de la cabeza, así como las pequeñas pérdidas de soporte del pie derecho y astillamiento de la peana se han reintegrado volumétricamente mediante pasta madera epoxídica.

– Colocación de un sistema de imanes de neodimio en el espigado de las manos, así como un tornillo pasante en el brazo izquierdo, para garantizar una correcta fijación de éstas en los huecos de dichos brazos. Además, se han rellenado los orificios de alojamiento de las espigas de las manos con resina epoxi para eliminar la holgura.

– Reintegración y enrasado de estucos a nivel de la superficie pictórica, sin rebasar las lagunas.

– Reintegración cromática, mediante técnica inocua, reversible y discernible. Tras esto se protegió la superficie polícroma mediante un barniz satinado, y se ajustaron las reintegraciones mediante pigmentos al barniz.

A modo de conclusión se puede decir que se han subsanado algunos deterioros originados por el transcurrir del tiempo, así como por el uso devocional de la obra e igualmente, se ha devuelto una tonalidad del acabado superficial de la policromía acorde con la gradación de la zona menos alterada, el busto, para conseguir una contemplación estética correcta.

San Juan Evangelista

La imagen, obra realizada por Luis Álvarez Duarte en los años 1967 (cabeza y manos) y 2004 (cuando realiza un cuerpo nuevo), se trata de una escultura de las denominadas ‘de maniquí’, esto es, cabeza, manos y pies se hallan anatomizadas al detalle y encarnadas, mientras que el cuerpo presenta los volúmenes esbozados y los brazos son articulados en los codos (en este caso).

Las piernas, aun estando realizadas para no ser vistas, están parcialmente anatomizadas y policromadas con el tono de la policromía, pero sin valoraciones.

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