Culmina la restauración de las bambalinas delantera y trasera del palio de la Virgen de la Merced de Pasión

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La Hermandad de Pasión ha presentado el pasado miércoles 15 de septiembre la restauración de las bambalinas delantera y trasera del palio de la Virgen de la Merced. Estos trabajos que comenzaron en agosto del pasado año 2020, han sido realizados en el taller de Jesús Rosado.

Se trata de la segunda fase de estos trabajos que comenzaron en 2019 con el techo y que contempla una recuperación inetgral del mismo.

La restauración de las bambalinas delantera y trasera

En el acto de presentación han estado presentes, además del hermano mayor José Luis Cabello el bordador Jesús Rosado, el encargado de la ejecución de los nuevos flecos de las caídas Sergio Guzmán y Concha Rodríguez que ha elaborado la cordonería de los nuevos cordones del palio.

En concreto, según ha informado Rosado, en las caídas delanteras y traseras del palio se han seguido las mismas pautas de restauración que la utilizada en su techo de palio. “Hemos trabajado sobre una plantilla fotográfica tras un estudio digitalizado de las mismas”, según ha explicado, para conseguir “que la colocación de los bordados sea completamente exacta”.

El bordador ha señalado que “las piezas han sido desmontadas siguiendo un mapa previo, donde se marcaba con jaboncillo por dónde ir efectuando el despiece ya que el diseño es muy continuo y el bordado en su mayoría estaba realizado sobre el propio terciopelo, y las piezas unidad entre sí sin espacio para realizar el corte”.

Esta singularidad del bordado ha provocado que el montaje “haya sido muy complejo pues necesitábamos conservar los perfiles originales de torzales y lentejuelas”. Tras el desmontaje las piezas fueron limpiadas bajo proceso manual y gracias a la calidad de la hilatura metálica se ha conseguido “un resultado muy satisfactorio porque nos ha permitido devolver una tonalidad cromática muy cercana a su origen, a pesar del paso del tiempo”, ha señalado Rosado. “No siempre se consigue este nivel de limpieza ya que no todos los bordados tienen esta calidad de hilatura y del baño de oro de las mismas”, ha abundado.

Posteriormente se procedió al pasado de los bordados a su nuevo soporte, un terciopelo de fabricación alemana que ha sido donado por Mauricio Abad, de Almacenes Velasco, sobre los que se ha llevado a cabo la fijación de los bordados de una manera minuciosa y extremadamente pulcra para conservar los finos perfiles y la finísimas terminaciones en puntas.

Por su parte, el taller de Sergio Guzmán ha sido el encargado de realizar el nuevo fleco de ‘bellotas’ que lucen las caídas, de reproducción idéntica al original de 1929. El fleco está compuesto por chorros o colgantes cada uno de los cuales está formado por ocho bolas y una lágrima en madera de haya y de tamaño mínimo..

Para estos flecos se han realizado un total de 12.816 bolas y 1.602 lágrimas “bellotas” elaboradas en un período aproximado de treinta meses. Los materiales empleados en la elaboración han sido piezas de madera de haya torneadas, hilos de oro entrefino, eanutillo rizado de calibre fino en oro entrefino que han sido de fabricación exclusiva para este fleco y lentejuelas de oro entrefino.

Sergio Guzmán también ha sido el encargado de realizar los ‘chorros’ para todas las borlas de la cordonería del palio, cuya ejecución ha correspondido a Cordonería Rodríguez. Se trata de cordones de torcido tipo calabrote de siete milímetros de grosor, rematados en ambas puntas por dos borlas de madera raseadas con hilo de camaraña y adornadas con mingos, piedras y piezas bordadas con lentejuelas y canutillo inglés.

Un ejemplo único de bordado regionalista

Estas actuaciones están permitiendo que el palio recupere todo su esplendor puesto que hasta ahora no se había realizado ninguna actuación de conservación ni restauración de envergadura desde su estreno hace casi un siglo, en 1929.

La efervescencia artística que vivió Sevilla a principios del siglo XX, que se plasmó en el Regionalismo y en la exposición iberoamericana de 1929, hizo que la corporación en 1918 se plantease “la necesidad de reformar el paso de la dolorosa, que no se encontraba ya a la altura de la importancia de nuestra hermandad, ni a lo que pedía el esplendor de nuestro cultos”. Pronto se trató de su venta y se acordó visitar distintos artistas, “pidiéndoles diseños y presupuestos de palio y manto, para elegir entre ellos los que parezcan de mejor estilo”.

De manera unánime, la archicofradía escoge el diseño presentado por Antonio Amián y Austria, quien realiza tanto para el manto como para el palio un diseño regionalista basado en el estilo gótico florido, que aportaba una nota de originalidad por desarrollar en pleno siglo XX el bordado antiguo sevillano en oro y seda de imaginería”.

Las obras de este nuevo palio no empezaron hasta 1924. Aunque en un principio se pensó en el color “rojo cardenal” para el soporte de los bordados tanto del manto como del palio, inspirándose en el color de las colgaduras de la catedral, finalmente fueron ejecutados en terciopelo azul por Carmen Capmany, a base de cardina gótica de gran volumen. La gloria del techo representa el escudo de la corporación en plata, esmaltes y pedrería, fue realizado por la Casa Mateo de Madrid.

Fotografía: Hermandad de Pasión.

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