Un Lunes de Pentecostés diferente en Almonte y en el Rocío

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Sin lugar a dudas, fue un Lunes de Pentecostés distinto en la aldea del Rocío. Tras la suspensión de la romería, la ‘Blanca Paloma’ prosigue por el momento en Almonte tras más de un año y nueve meses, con motivo de la actual pandemia del COVID-19.

En una ermita practicamente vacía sin Ella, se pudo ver en un mural en la puerta una fotografía de la imagen acompañado por las medallas de las distintas corporaciones filiales. Además no se produjeron grandes aglomeraciones ni reuniones en la aldea ni en las diferentes casas de hermandades, como medida de prevención dada por el propio hermano mayor de la Matriz, Santiago Padilla.

Ya en Almonte, muchos rocieros se dieron cita para contemplar a la Virgen del Rocío en su paso procesional, y con el anhelo de su regreso a la aldea cuando las circunstancias sanitarias lo permitan.

La Virgen del Rocío con el traje ‘de Pentecostés’

Las hermanas camaristas han vestido a la patrona de Almonte con el traje conocido como ‘de Pentecostés’, confeccionado en 2011 en el taller de Santa Bárbara. Un terno que incluye el traje a juego para el Pastorcito.

El rostrillo de la imagen es el regalado por el canónigo Juan Francisco Muñoz y Pabón para el día de su coronación. La Virgen y su Hijo lucen las coronas de esta histórica efeméride, celebrada en 1919. Porta el cetro de las azucenas, confeccionado y donado por orfebrería Sanlúcar, en 2009.

Se trata de la estampa más esperada por todos los rocieros cada año. Estas andas, cinceladas en plata por Cayetano González, se estrenaron en la romería de 1934. Ramilletes, confeccionados por José Manuel Vega, de buganvilla, lavanda, celinda, siempreviva, amapolas y espigas rodean a la Blanca Paloma para vivir este Rocío de Esperanza.

Fotogalería

Fotografías: Benito Álvarez.

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