Sin palabras

Publicado por

¿Puede la madera lloriquear?

Lamentos se oyen desde la lejanía. En tu soledad, rumores de tristeza se amontonan ante la ausencia del montículo de versados vocablos y sin el alma del dictado.

Dominical complejo el que manuscribe este Rey Santo. Tal es la complejidad que la competencia con lo real equilibra la balanza en lo sentimental.

Antesala de un solar; tablas vacías en el más afamado teatro y con el más envidiado atrezzo colocado por naturaleza.

Es tiempo de nuevas al viento, de vellosidad prominente, de torrijas humedecidas entre tertulias, risas y rezos.

Los granos caen en el reloj de nuestros días y lo hace, por dicha, con celeridad, aunque nada sostiene con compensación el no poder esperarte de vuelta por tu barrio.

Es tiempo de nuevas. De esas nuevas que tú y este Rey están pensando al unísono sin mediar vocablo, sin rechistar y con la sumisión a regañadientes del que nada puede hacer salvo cuidarse y cuidar a sus más próximos.

A la fecha presente te imagino desconsolado en tu abandono, despojado de esas tus vestiduras de pétalos y poemas, cautivo y preso, expirante sin aliento, caído en tus penas, entregado, presentado sin presentacion, loco por la resurrección de tu momento en anualidades venideras.

Hoy, la prosa encadenada de este Rey Santo huele a madera, a Maestranza.

Hoy va por ti, mi triste atril.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s