Las mejores imágenes de las veneraciones del puente de la Inmaculada

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La capital hispalense ha celebrado en estos días el dogma de la Inmaculada Concepción. Para la ocasión, más de una veintena de corporaciones han celebrado sendas veneraciones de sus imágenes marianas.

Este año algunas no se han llevado a cabo por la pandemia del COVID-19, entre ellas en Vera Cruz, Santa Marta, el Cristo de Burgos y la Soledad de San Buenaventura. En cambio, Montserrat ha hecho uno de carácter extraordinario en honor a su dolorosa.

Las veneraciones del puente de la Inmaculada

Como cada primer viernes de mes, el Señor de la Sentencia estuvo expuesto en el presbiterio del altar mayor de la Virgen de la Esperanza Macarena. Para la ocasión, la imagen de Felipe Morales llevó la túnica regionalista de Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

En el barrio de Santa Aurelia, la Virgen de la Caridad fue expuesta en el presbiterio de la parroquia de San Lucas, que preside el Cristo de los Vaqueros, en el primer día de su veneración, luciendo el manto y saya negra y diadema del pasado mes de noviembre.

Ya desde el domingo día 6, se pudo ver a la dolorosa con manto azul y saya blanca delante de su altar presidido por el sillón de la realeza, que estuvo acompañado por algunas piezas de candelería de cera blanca.

Volviendo a pleno corazón del Casco Antiguo, en concreto a la calle Rioja, la Virgen de la Salud de la Asociación de Fieles del Cristo de los Desamparados estuvo en veneración.

Estuvo vestida con un manto azul de terciopelo bordado que perteneció a la Virgen de la Caridad del Baratillo y que actualmente pertenece a la Virgen de los Dolores de la cofradía de El Abuelo de Jaeén. Además lleva saya blanca, y puñal y media luna de estreno y saya burdeos. Estuvo expuesta en el presbiterio del templo. Además se pudo ver un peqeño altar presidido por una imagen del Niño Jesús, varios candeleros de cera blanca y flores de tonalidad rosa y blanca.

En la periferia la ciudad, la Virgen de la Divina Gracia de Padre Pío estuvo expuesta en sveneración de la parroquia del Buen Pastor y San Juan de la Cruz.

Estuvo bajo un dosel compuesto por los nuevos respiraderos del palio y lució el y manto bordado de vistas de la Virgen del Carmen, cedido para la ocasión. A los lados, varios candeleros de cera blanca y flores de tonalidad blanca y rosácea.

Otra de las veneraciones que comenzó el pasado domingo 6 de diciembre fue el de la Virgen de los Ángeles de los Negritos.

La imagen luce manto y saya de salida. Porta la nueva presea de su coornación canónica, con rango pontificio. Tras la talla, a modo de dosel el techo de palio y una de las bambalinas y con varias tandas de candelería. Un exorno compuesto por flores de tonalidad blanca, amarillenta y azulada y candelabros de cera blanca completaron la escena.

Una estampa histórica en la parroquia de San Ildefonso. Se pudo a la Virgen del Rocío de la Redención en veneración en unas naves laterales del templo. Cabe recordar que allí se encuentran los titulares de la corporación del Lunes Santo por las obras de la iglesia de Santiago.

La dolorosa llevó manto y saya de terciopelo azul bordados. Estuvo flanqueada por dos pequeños faroles y el exorno estaba conformado por flores de distintas especies y variedades.

La iglesia colegial del Salvador fue testigo de la vemeración de la Virgen del Socorro.

En una de las naves del templo, lugar donde se ubica los titulares de la corporación del Domingo de Ramos estuvo esta imagen con manto negro y saya blanca bordada. A los pies del Cristo del Amor, que estaba en su altar, se dispuso con varios hacheros y candeleros de cera blanca y escoltada por dos jarras de flores.

En este puente de la Inmaculada, la Hermandad de Montserrat celebró una veneración extraordinaria para su dolorosa. Se trata del besamanos aplazado en la pasada Cuaresma, con motivo de la pandemia del COVID-19.

La Virgen de Montserrat se dispuso con su manto de salida de terciopelo azul noche, saya blanca, toca e sobremanto y fajín de distintos colores. A su espalda presidía el altar el Cristo de la Conversión del Buen Ladrón junto a Santa María Magdalena y San Juan, además de varias tandas de candelería.

La Pastora de San Antonio se situó delante del altar presidido por la Inmaculada para su veneración. La imagen llevó para la ocasión la saya bordada por el taller de Sucesores de Esperanza Elena Caro y el antiguo manto de salida, restaurado por el mismo taller de bordados en memoria de José Manuel Martín Elena. Se completa la escena con varios hacheros de cera blanca y flores de diatintas tonalidades.

Un año más, la Divina Pastora de Santa Marina estuvo expuesta tanto el día 7 como el 8 de diciembre. En esta ocasión lo hizo desde el camarín, donde además se podía acceder a él.

La imagen fue vestida con manto burdeos bordado y vestido blanco en esta ocasión. Varias tandas de candelería de cera blanca se podía contemplar, además de la talla del Pastorcito a sus pies.

La Hermandad de la Lanzada organizó en San Martín la veneración en honor a la Virgen de Guía. Un sencillo montaje de la dolorosa que acompaña al crucificado en su propia capilla, luciendo manto rojo bordado y saya azul. Varias jarras con flores, destacando las margaritas blancas, completan la escena.

Y en el Plantinar, la Virgen de la Salud de la Hermandad del Sol estuvo expuesta en la mañana del día 8 en la capilla anexa de la parroquia de San Diego de Alcalá. Esta imagen lució un manto de color celeste.

En la iglesia de San Juan de la Palma, la Virgen de Montemayor estuvo también en veneración.

A los pies de su altar presidido por un pequeño ostensorio, en una de las naves laterales del templo se celebró con la pequeña imagen vestida con los colores celeste y blanco y ráfaga en honor al dogma de la Inmaculada. Contó además con dos candelabros y jarras con la flor de pascuero.

La Virgen de la Cabeza de las Siete Palabras también estuvo expuesta en veneración a los pies del altar mayor de San Vicente.

La dolorosa de la corporación de San Vicente se dispuso bajo un dosel con su manto se salida. saya dorada y toca de sobremanto. El altar estuvo presidido por su simpecado sacramental, además de las jarras de flores de color rosa y blanco y hacheros con cera blanca.

Tras la celebración de sus cultos en la iglesia de San Jorge del hospital de la Caridad,  la Pura y Limpia estuvo también en veneración en su capilla del Postigo. La imagen estuvo a las puertas de su sede, con su corona y ráfaga sobre una peana y flanquedada por dos candelabros de cera blanca.

En el barrio de Santa Cruz se pudo contemplar un año a la Virgen de los Dolores. En esta ocasión, la imagen se situó en su altar para esta veneración

La dolorosa de la corporación del Martes Santo se dispuso con manto y saya azul marino de terciopelo bordada. Varios candeleros y flores de tonalidad blanca completaron la puesta en escena.

Uno de las veneraciones más esperadas fue el de la Virgen del Subterráneo de la Hermandad de la Cena.

La imagen se encontró en el presbiterio del altar mayor con su manto de salida y saya de terciopelo roja bordada. El altar estuvo conformado a modo de dosel con una mesa compuesta por varios candeleros de cera blanca, jarras de flores de tonalidad rosa y varios faroles.

Cabe destacar que tanto el Señor de la Cena como el apostolado fueron trasladados a la capilla sacramental durante la celebración de este culto interno.

En su capilla de la calle de Siete Dolores de Nuestra Señora, la Virgen de la Soledad de los Servitas recibió el la veneración de sus fieles en el día de festividad de la Inmaculada Concepción. Un culto interno que se caracteriza por su sobriedad y elegancia, este año estuvo expuesta la imagen en el altar mayor del templo.

Llevó para la ocasión con manto negro y saya de terciopelo burdeos bordada. Tras la talla se puede apreciar la cruz con un paño blanco, además de varios candeleros de cera blanca.

La basilica de María Auxiliadora acogió la veneración de la Virgen de la Concepción, de la Hermandad de la Trinidad. Estuvo expuesta con manto burdeos, saya azul y diadema en el presbiterio del altar mayor del templo en esta ocasión.

Coincidiendo con el día de su festividad, la Virgen de la Purísima Concepción de la Hermandad del Divino Perdón estuvo espuesta en veneración

Se mostró la dolorosa de Navarro Arteaga con manto celeste, saya blanca y fajín azul en el presbiterio de la parroquia de Ana María Javohuey. Varios candeleros de cera blanca, dos faroles y varios centros de flores de distintos grupos y entidades conformaron la puesta en escena.

Tras la función a la Inmaculada, el martes domingo 8 de diciembre comenzó el besamanos en honor a la Virgen de la Concepción de la Hermandad del Silencio.

Con su característica solemnidad y elegancia, la dolorosa luce manto azul y saya roja de terciopelo bordada. El altar estuvo presidido por el simpecado de la corporación flanqueado por dos insignias inmaculistas. Con un centro de nardos y dos faroles a los lados además de sendos candelabros remató esta puesta.

Fotografías: Carlos Iglesia, Ángela Vilches, Luis Selvático, Miguel D’herbe y Benito Álvarez.

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