No me andurrearé por el ramal en este manuscrito. No.
Concluye la septenaria y es eventualidad versar el amor del conjunto global a mi Madre.
¡Sevillanos! La totalidad amamos con profundidades inusitadas la Semana Santa y el gozar de un siniestro a compás, pero en verdad os promulgo que eso no es Fe. La Fe es silenciosa aunque haya que exaltarla al mundanal ruido, la Fe emana en el interior y se expone bajo ese hábito nazareno anónimo, la Fe es aguardar fracciones temporales eternas para rendir pleitesía a nuestra Virgen de los Reyes sin la terminología actual adquirida y que denominan postureo.
Orgulloso hallase este Rey Santo de esas infinitas hileras de súbditos a sabiendas que no existiran excesos, ni alardes, solo una mirada de amor, un instante de paz y una petición que la alcanza misteriosa.
Gratitud Sevilla. Y gratitud por mostrar, demostrar y denostar sin profanar al kofrade, al del titulito de la musicalidad, al conocedor de los apellidos del suplente del aguaó de todas las cofradías y no sabe rezar El Credo.
Gratitud Sevilla.
