Encuentran una pintura gótica bajo el cuadro de la Virgen del Consuelo de la catedral

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La capilla de la Virgen del Consuelo de la catedral hispalense ha sido sometida a diferentes tareas de conservación y restauración.

Estos trabajos comenzaron a finales de junio del pasado 2019, donde además la propia conservadora Ana Isabel Gamero ha realizado un estudio sobre la pintura, revelando importantes novedades en la misma.

Los trabajos en la capilla de la Virgen del Consuelo

Dirigidos por Carlos Peñuela, consisten en un estudio físico por imagen y analítico estratigráfico de pigmentos. Posteriormente, se procedió a la fijación de toda la capa de color, de los estratos de preparación y pictóricos. Las actuaciones han incluido la consolidación del soporte, la eliminación de añadidos, el ensamblado correcto de las tablas y la reintegración volumétrica de todo el conjunto. Así mismo, se realizará una limpieza de barnices oxidados.

Una pintura gótica bajo el cuadro de la ‘Virgen del Consuelo’

Tal y como se ve en el artículo publicado en la revista Ars Magazine, se puede afirmar con toda rotundidad que bajo esta pintura barroca existe una anterior fechable entre los siglos XV y XVI.

Como hipótesis más certera se maneja que la tabla primitiva (fechable a finales del XV- principios del XVI) tendría algún tipo de arquitectura lignaria de estética gótica a modo de tríptico, tal y como evidencian las fotografías con luz rasante que, al ser eliminadas en la intervención de 1720 de Alonso Miguel de Tovar, le conducen a ampliar las representaciones de estos santos para completar y rellenar el formato de la tabla.

Los resultados obtenidos tras el estudio de rayos X y digitalización de las imágenes, se puede apreciar nítidamente la superposición de figuras de una y otra pintura, así como su distribución y escala. De esta manera, se comprueba que los distintos personajes que formaban parte de la composición de la obra primitiva, así como sus atributos, no desaparecieron en la pintura de Tovar, sino que sufrieron diversas alteraciones. Otros, sin embargo, sí fueron desechados fruto de esa revisión o adaptación devocional a la que se sometió la pintura en el siglo XVIII.

Las figuras de San Antonio de Padua y Santiago ‘el Mayor’ vieron aumentadas sus escalas y elevaron su posición respecto a sus mismas representaciones en la pintura anterior, aprovechando la retirada de la arquitectura anteriormente citada.

La figura del donante incrementó también su tamaño, pero lo hizo sobremanera para situarse en la misma escala que el resto de personajes. En la pintura de Tovar, a la vez que se igualaron las escalas, el donante fue desplazado diagonalmente hacia abajo e izquierda de la composición hasta aparecer representado de medio cuerpo. Este movimiento generó un espacio intermedio con respecto a la figura de la Virgen, otorgando a la composición más profundidad.

Hasta tres planos distintos pueden observarse en la composición del pintor onubense, en contraposición a los dos existentes en la pintura gótico-renacentista. Un primer plano donde se encuentra el donante; un segundo con las representaciones de San Antonio, Santiago, la Virgen, y el Niño; y un tercer y último plano con el fondo y el rompimiento de gloria.

Llama poderosamente la atención el tratamiento del color. Tovar realizó una pintura amable y sosegada, con sus modelos de vírgenes y santos impregnados de una sentimentalidad dulce. Refleja un gusto por lo delicado y lo tierno. Capacidad para plasmar emociones y sentimientos en los rostros. En la primera pintura se aprecia cierta rectitud expresiva y rudeza, sobre todo en el rostro de Santiago. Tovar, por el contrario, como pintor seguidor de la estela de Bartolomé Esteban Murillo, le confirió dulzura y calidez, sobre todo a las representaciones de la Virgen y del Niño.

Otro de los aspectos importantes se encuentran en la mirada de los personajes. Mientras que en la pintura primitiva la mirada del hijo de Dios estaba dirigida hacia su madre, en la pintura del andaluz se dirige al espectador.

Dicho esto, existen muchas semejanzas entre la obra primitiva y la de Tovar, lo que pone de manifiesto la reutilización de la obra medieval con imágenes icónicas actualizadas siguiendo la idea de arte sustitutivo y, en este caso, subyacente. Tomó como modelo y sobre ella trabajó. Esa impronta medieval permanece como icono en pleno siglo XVIII.

Todo el artículo de investigación se puede ver a través del siguiente ENLACE.

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