1937 y el inicio de la recuperación de la Semana Santa

Publicado por

Tras los sucesos acaecidos en el inicio de la Guerra Civil el 18 de julio de 1936, numerosas hermandades de la capital hispalense llegaron a perder tanto sus imágenes titulares, sedes canónicas y multitud de enseres.

Todas estas corporaciones comenzaron de forma paulatina la recuperación de parte de su patrimonio, ya fuera con diversas restauraciones o con imágenes y tallas de nueva hechura. De las existentes en 1937, las únicas que no realizaron su estación de penitencia a la catedral fueron la Hiniesta y San Bernardo, además del Santo Entierro, ya que ésta última hacía su salida cada siete años hasta 1956. [1]

La Hiniesta y San Bernardo sin poder hacer su estación de penitencia

En febrero de 1937 tuvo lugar una reunión entre el Ayuntamiento de Sevilla y las diez hermandades damnificadas: la Cena, la Hiniesta, San Roque, la Amargura,  la Macarena, la O, la Sagrada Mortaja, San Bernardo, Monte-Sión, San Bernardo y los Gitanos. De ellas, éstas tres últimas anunciaron que no procesionarían por imposibilidad material, aunque finalmente fue la del Miércoles Santo y la Hiniesta las que decidieron no hacerlo. [2]

En el caso de la corporación de San Julián, aquel año solo llegó a salir un tramo de nazarenos en el cortejo de la Amargura con el simpecado de su dolorosa primitiva bordado en sedas de colores. [3] Cabe recordar que la actual fue bendecida en ese mismo año y el crucificado de la Buena Muerte un año más tarde, ambas bajo la gubia de Antonio Castillo Lastrucci. [4]

Por parte de la entidad de San Bernardo, se llegó a celebrar el Domingo de Ramos una función ante dos retratos tanto de la virgen como del crucificado devastados en 1936, junto a algunos restos de éste último que se llegaron a recuperar. Hasta 1938 Sebastián Santos no llegó a ejecutar la actual virgen del Refugio, además de adquirir el cristo de Andrés Cansino proveniente de la Escuela de Cristo.

Un Domingo de Ramos pasado por agua

La jornada inaugural de aquella Semana Santa estuvo marcada por la lluvia. En ella tanto la Cena, San Roque, la Amargura y el Amor decidieron finalmente suspender su estación de penitencia, haciéndola solo la Estrella bajo los sones de la Banda de Cornetas y Tambores del Tubero con el paso del señor de las Penas y la Sociedad Filarmónica del Carmen de Salteras tras el palio [5].

El consistorio hispalense se reunió con las que no salieron en el día para reubicarlas en otras jornadas. Decidieron finalmente que la Cena, la Amargura y el Amor lo hiciera el Lunes Santo, delante de las Penas, las Aguas y el Museo. En cambio, San Roque abriría la jornada del Martes Santo, por delante de San Esteban, dejando una estampa histórica e inédita en aquel 1937.

Un Lunes Santo para la historia

Un total de seis cofradías hicieron estación de penitencia a la catedral. A las Penas, las Aguas y el Museo se le sumaron las otras tres corporaciones mencionadas anteriormente proveniente del Domingo de Ramos.

La Cena fue la primera en entrar en Carrera Oficial, aunque lo hizo sin el misterio, cuyo apostolado fue destruido en el incendio de Omnium Sanctorum. Procesionó desde los Terceros con el Señor de la Humildad en el paso cedido por los Escolapios de San José de Calasanz, y con el paso de la Virgen del Subterráneo.

Uno de los momentos únicos vividos fue en la salida procesional de la Amargura. Durante los sucesos de 1936 la corporación perdió tanto las andas procesionales del misterio y las figuras secundarias, como algunos elementos del paso de la dolorosa. En ese año el Señor del Silencio salió en solitario y con el paso cedido por San Bernardo. Cabe recordar que tanto Herodes y los tres soldados romanos datan de 1938 y el segundo  hebreo acusador de 1940, todas ellas de Cayetano González [7].

En el caso del palio pudo salir al completo tras las reformas realizadas por el propio González y el préstamo de algunos enseres, como los varales y parte de la candelería por la Carretería, o algunas jarras de San Bernardo.

El Amor lo hizo con sus tres pasos, aunque con la particularidad de que la virgen del Socorro salió junto a una imagen de San Juan Evangelista en el palio de Olmo, fotografía repetida en el siguiente año, hasta que Castillo Lastrucci hiciera la actual. Diversos estudios afirman que esa talla se encuentra en la actualidad en la localidad malagueña de Marbella [8].

Por otra parte las Penas, las Aguas y el Museo no presentaron grandes novedades en esa Semana Santa.

El Martes Santo y la dolorosa de Vergara de San Roque

Lo más destacado de ese martes fue la procesión de la cofradía de San Roque, una de las corporaciones que más patrimonio llegó a perder en el funesto 18 de julio.

Abrió el Martes Santo la Virgen de Gracia y Esperanza vestida de hebrea, realizada por Manuel Vergara en una iconografía típica de la Soledad con la cruz del primitivo nazareno en el paso de éste. Lo hizo desde San Ildefonso, aunque tenía como sede provisional la iglesia de Santiago, con los sones de la Banda de Música del Maestro Tejera.

Esta talla llegó a salir hasta 1938, siendo devuelta a su autor y vendida tres años después a la corporación de la Soledad de la localidad onubense de Aracena, siguiendo como actual titular bajo la mencionada advocación. No sería hasta 1939 cuando San Roque bendijera su imagen mariana de Fernández-Andes.

El Martes Santo se completó con las salidas de San Esteban, los Estudiantes, San Benito, la Candelaria, el Dulce Nombre y Santa Cruz.

Un Miércoles Santo sin San Bernardo y la ausencia de la virgen de la Caridad del Baratillo

El Miércoles Santo de 1937 estuvo marcado por la ausencia de la cofradía de San Bernardo, recuperando su salida al año siguiente con sus titulares vigentes hoy en día. El orden de paso fue finalmente el siguiente: El Buen Fin, el Baratillo, los Panaderos, Cristo de Burgos, las Siete Palabras y la Lanzada.

De todas ellas es digna de mención la estación de penitencia de la corporación de la calle Adriano. Solo pudo hacerlo con el misterio de la Piedad de Emilio Pizarro, por motivos económicos. La Virgen de la Caridad, que data del año 1931, fue restaurada en esos años y permaneció en su capilla en aquella jornada.

Un Jueves Santo y la salida de Monte-Sión con los pasos de la Hiniesta

Pasando el ecuador de la Semana Mayor se llega a un Jueves Santo con ocho cofradías en su nómina, por el siguiente orden: La Trinidad,los Negritos, la Exaltación, las Cigarreras, Monte-Sión, la Quinta Angustia, el Valle y Pasión.

De ellas, fue la corporación de la calle Feria la que sufrió más pérdidas en su patrimonio artístico tras los sucesos de 1936, aunque por fortuna pudieron preservar a sus dos titulares al encontrarse en San Martín. El Señor de la Oración en el Huerto salió con una túnica bordada cedida por el Gran Poder, además del ángel y una palmera en vez de olivo sobre el paso del cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta. Por su parte la Virgen del Rosario hizo lo propio con el palio azul prestado también por la entidad de San Julián, luciendo diadema. Estos pasos estuvieron acompañados por las extintas bandas de Ingenieros y de Requeté respectivamente.

Por otra parte, los Negritos modificó su itinerario a la vuelta para poder discurrir por la Florida, delante de la casa del doctor Serrano, donde fueron cobijados sus titulares el año anterior [9]. Como curiosidad, el cristo de la Fundación llevaba en esos años como acompañamiento musical una banda de cornetas y tambores, en concreto la de Flechas Navales.

En el caso de la Exaltación se decidió que la virgen de las Lágrimas no llevara alhajas en señal de duelo por la Guerra Civil que se estaba viviendo en esos momentos en la mayor parte de España.

La Madrugá y la primera salida de la Virgen de las Angustias de Fernández-Andes

Llegaba la noche más mágica en el año en la capital hispalense con la salida procesional del Silencio, el Gran Poder, la Macarena, el Calvario, la Esperanza de Triana y los Gitanos.

La principal novedad radicaba en la corporación de San Román, ya que por vez primera vez procesionaba la actual virgen de las Angustias de Fernández-Andes. Hizo su salida desde Santa Catalina con un único paso cedido para la ocasión por la Hermandad del Baratillo, dejando una estampa histórica en los presentes. Cabe recordar que hasta el año siguiente no se bendice el señor de la Salud del mismo autor.

Aquella Madrugá fue muy especial para la Macarena. Tras la quema sufrida en San Gil se trasladaron a la iglesia de la Anunciación hasta la rehabilitación de su templo. Ese año decidió en la vuelta a su barrio visitar a los enfermos del hospital de las Cinco Llagas, regresando en torno a las 15.30 horas a su sede provisional. Estuvo acompañado por numerosas autoridades, entre ellas por el general Gonzalo Queipo de Llano.

Fue además un año de estrenos en la entidad, ya que recuperó su corona cedida por el tesoro de la nación, además de contemplarse por primera vez el estandarte corporativo.

Como curiosidad, el palio de la virgen de la Concepción del Silencio tuvo un ligero percance tras engancharse con la rama de un árbol, sufriendo algún desperfecto.

Un Viernes Santo como colofón a la Semana Santa

La última jornada de la Semana Santa hicieron su estación a la catedral ocho corporaciones. Además de las siete actuales se incluía a la Soledad de San Lorenzo para cerrar el día.

Muchos cambios se pudieron observar en la cofradía de la O. El señor Nazareno pudo ser finalmente restaurado tras los ataques sufridos en el asalto de su iglesia de la calle Castilla. No ocurrió lo mismo con la dolorosa, tuviéndose que realizar una nueva talla por Antonio Castillo Lastrucci y que fue bendecida ese Lunes Santo.

La Carretería solo pudo procesionar con el paso de misterio aquel año y la Sagrada Mortaja salió por primera vez desde el exconvento de la Paz.

Sin lugar fue 1937 un punto de inflexión de todas las corporaciones penitenciales y sentó las bases de la Semana Santa tal y como se puede percibir hasta nuestros días, no solo por el patrimonio conseguido sino por ser la semilla de nuevas hermandades fundadas en años venideros.

Bibliografía

  1. LUENGO MENA, Jesús. ‘Compendio de las cofradías de Sevilla’. Cruz de guía, Espuela de Plata. 2007
  2. RECIO, Juan Pedro. ‘Las cofradías de Sevilla en la II República. Abec editores. 2011
  3. Hermandad de la Hiniesta. Historia [En línea] http://www.hermandaddelahiniesta.es/spa/historia#sigloxx
  4. IGLESIA DOMÍNGUEZ, Carlos A. INRI Información. ‘Las imágenes desaparecidas en la guerra civil’ [En línea] https://inriinformacion.com/2019/07/21/las-imagenes-que-fueron-destruidas-durante-la-guerra-civil/
  5. CASTROVIEJO LÓPEZ, José Manuel. ‘De bandas y repertorios. La música procesional en Sevilla desde el siglo XIX. Editorial Samarcanda. 2016.
  6. La Semana Santa según ABC de Sevilla 1929-1946. 2012.
  7. SÁNCHEZ HERRERO, José, et al. ‘Las cofradías de Sevilla en el siglo XX’. Secretariado de publicaciones de la Universidad de Sevilla. 1992.
  8. GUEVARA PÉREZ, Enrique.’Los tesoros perdidos de la Semana Santa de Sevilla. Ediciones Alfar. 2013
  9. GÓMEZ TRIGO, José Julio. ‘El recorrido histórico de las cofradías de Sevilla’. Punto Rojo. 2016

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s