A la amanecida, este Rey Santo alza la voz exclamando por la igualdad, el amor y disfruta gozoso de la visibilidad plena del Arcoiris.
Ciudad coloreada de la totalidad de matices, este Rey se siente dichoso de otear tiempos mejores que no óptimos en cuanto a lo desarrollado.
En temporalidades pretéritas, la imposibilidad de pensamiento acerca de la temática presente hacía prácticamente inútil la existencia sobre la faz terrestre. La vida cambia y sobrevivimos en la era de la supuesta Libertad.
¿Dónde radica el lime? Os hago pensar…
¿Dónde comienza y concluye lo verdadero?
¿Dónde radica el sentimiento?
Este Rey Santo, adaptado a la nueva normalidad, con mascarilla, geles limpiadores de extremidades por doquier, otea con orgullo que Sevilla sienta como iguales a los que lo son.
Hoy sale sin salir el arcoiris y sin necesidad e tormenta caudalosa.
Promulgan que, a posteriori, tras reacciones eléctricas portadoras de volúmenes insospechados de disolvente universal llega la calma. Ansía este Rey Santo la ón necesidad de tormenta. Simpleza y calma… paz, respeto y Libertad.
