10N, la batalla continúa

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Con la precisión del que celebra con júbilo la efemérides de la eventualidad histórica en la que Las Cortes de Gades conceden licencia que conlleva libertaria promoción de imprenta, acontece este Rey Santo para exaltar con pertinente y autónoma independencia acerca de la fecha presente.

A la decena de reacciones horarias respectivas de la undécima y penúltima mensualidad de la anualidad presente, poseemos ante nuestros fanales, un acontecimiento que roza la heroicidad ante la situación que gozamos en el reino. La gran batalla.

Semejante batalla, cual navíos contra naves, ejércitos ecuestres correctamente ordenados con pulcritud soberana enfrentándose a caballerías perfectas y concentración exhaustiva de Robines Hoodes contra Guillermos Telles, se sometieran, da comienzo datas atrás donde propios con sus propiedades y extraños con sus extrañezas propias promulgan y exaltan sus idolatradas cualidades mientras el enemigo celebra airoso que tal verborrea no posee cualidad dañina versando aquello de no hace dolor aquel que anhela.

El reino al compendio completo se dará lugar expectante ante lo que suceda en el territorio marcado. Divisiones coloristas evidentes en el campo de batalla, arqueros preparados atentos a las anotaciones no verbales, ejercito situado con las defensas preparadas y estrategas limítrofes decidiendo si atacar por los flancos o sorprender al enemigo con una arremetida directa. Cualquiera pensaría que este Rey Santo está manuscribiendo acerca de esa actividad ociosa denominada fútbol.

Disparos al aire que indican que la batalla comenzó; pasadas son las diferentes palabrerías ejercidas ante el reino tratando de fortalecer sus ideales, sus vivencias e intereses. Los equipos parecen concentrados en su misión de derrocar al contrario; contrario que acontece enemigo; enemigo que saluda sonriente cual amigo del alma; intereses comunes; un pueblo dividido y unido en la misma ocasionalidad. Decisiones miles. Cualquiera contaría que este Rey Santo exalta acerca de las Elecciones Generales.

Horas para la historia que se pasean ante nuestras pupilas. Horas por delante para proseguir con la meditativa concentración hasta las postrimerías del día en que el enigma comenzará a deshacerse cuál madeja de la que, nos anhelados vasallos, en Sevilla poseemos raciocinios varios y muy detallados.

Enigma que, con rabiosa infalibilidad, trastornará al cerebelo de este Rey que, aunque actualizado, sobrevive con el producto de su masa y el efecto gravitatorio de su historia y titubeará en cada sexagesimal fracción temporal al contemplar los pases entre Joaquin, Pablo I, Jesús, las actuaciones defensivas de Pablo II, Pedro y mi tocayo brasileño junto con las ocasiones anotadas y falladas por Alberto, Santiago, Ever y los escaños otorgados a Diego Carlos, Sergio y Andrés.

Que acontezca lo que proceda para otorgar mejoría al reino donde siempre se podrá promulgar lo de que “de sabiondos en la rectificación”. Mientras, que logre victorioso resultado, aquella escuadra que roce la perfección entre hermanos.

Negatividad ante el sufragio y el sufrimiento universal, ¿o era al envés?

Como acontecieron en filmación sobrenatural de ‘Las Crónicas de Narnia’:

“- Ya se acercan, Alteza. Y nos superan en número y armamento.

– Los números no ganan las batallas.

– No. Pero seguro que ayudan.”

Post scriptum: nótese que este Rey Santo ante la redundancia evidente, no ha hecho utilidad de la terminología de urna, para evitar sentencias jocosas de mal paladar.

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