Pintan bastos en la Hermandad de lo Panaderos. Tras casi un año y medio, el cofrade José de Cristóbal deja el comisionado de la corporación de la calle Orfila.
En este sentido, ha emitido una carta de despedida, donde ha transmitido su ‘insatisfacción’ tras ‘no haber conseguido la estabilización en la hermandad’. Se espera que en los próximos días se nombre a un nuevo presidente para este comisionado.
‘Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano’
En la misiva emitida empezó con una frase del papa León XIV, que recientemente visitó España: ‘Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano’.
En este sentido, hizo un recorrido sobre todo estos meses desde su nombramiento: ‘Desde el principio procuré, en todo momento, que la hermandad mantuviese una actividad propia de su vida habitual’.
‘Muchos de estos hermanos estaban enfrentados entre sí, tenían serias diferencias por momentos pasados e incluso no se dirigían la palabra’, enfatizaba el propio José de Cristóbal, pero ‘la satisfacción personal de haber encontrado en los Panaderos a muchos hermanos, distantes entre sí y con distintas visiones del futuro de la Hermandad, de los que me llevo el regalo de una amistad personal’.
También hizo mención a las personas que estuvieron en la junta rectora: ‘Son innumerables las horas que dedican a la Hermandad, quitándolas a sus familias o a su tiempo de ocio, en horas de madrugada y días festivos’. También ha agradecido su labor a capataces, auxiliares, capiller, a la comisión consultiva, al director espiritual y al párroco de San Andrés, haciendo una mención especial a José Luis Pérez, Marcelino Manzano y a Miguel Vázquez Lombo.
También destacó dos malos momentos sufridos, el fallecimiento del hermano número uno, José Luis Jiménez y de Manuel García Tejada. También pide ‘perdón a los hermanos con los que, en algún momento, he tenido algún desencuentro. No fue mi intención, pero hay momentos y situaciones en los que se hace difícil el encuentro’.
Finalizó diciendo que ‘Me voy con la insatisfacción de no haber conseguido la estabilización de la Hermandad, exclusivamente por mi culpa’.
