La Hermandad de Pasión y Muerte ha presentado en cabildo extraordinario de hermanos el diseño del futuro paso de palio de la Virgen del Desconsuelo y Visitación. Se trata de un diseño de Antonio Castro del Pozo, tanto el propio paso de palio como del manto procesional.
No obstante, para la junta de gobierno era conveniente hacer una evaluación con respecto al anteproyecto diseñado por Pedro Pablo Gallardo Gutiérrez aprobado en 2009 por el cabildo de hermanos, cuando aún la corporación era agrupación parroquial. Actualmente, dicha persona no desempeña su labor profesional como bordador, por lo que se decidió hacerlo desde cero, y contó con la conformidad del propio Pedro Pablo Gutiérrez.
El paso de palio
El paso ha sido concebido como una obra unitaria, en la que todos los elementos participan de una misma visión estética.
Las proporciones responden a las medidas tradicionales de los pasos de palio sevillanos, buscando un equilibrio visual que permita contemplar el conjunto como una única creación artística. Se ha evitado deliberadamente el exceso decorativo aislado, priorizando el impacto visual global y la armonía entre las distintas piezas.
Bambalinas exteriores
Las bambalinas exteriores presentan una composición articulada mediante un doble eje de simetría central, generando dos desarrollos vegetales que se expanden hacia los extremos. Los motivos ornamentales proceden fundamentalmente del repertorio decorativo de la azulejería renacentista sevillana, especialmente de la obra de Niculoso Pisano y, de manera concreta, del retablo de la Visitación del Oratorio de los Reyes Católicos del Real Alcázar de Sevilla.
Para su adaptación al lenguaje del bordado se han tomado como referencia determinadas obras de comienzos del siglo XX, especialmente el manto rojo de la Divina Pastora de Capuchinos.
El repertorio incluye hojas de acanto, flores, conchas, pebeteros, guirnaldas y lazadas. Las bambalinas frontal y trasera incorporan sendas cartelas en forma de corona de laurel que albergan los anagramas de Jesús y María.
La crestería surge de una cenefa superior rectilínea y adopta una configuración inspirada en los remates arquitectónicos regionalistas, creando una silueta elegante y singular. La flequería se desarrolla como una gran guirnalda compuesta por ristras de bellotas rematadas por pequeñas esferas, aumentando progresivamente su tamaño en las puntas. Los tradicionales borlones son sustituidos por cordonerías rematadas mediante elementos bordados, reforzando la originalidad del diseño.
Bambalinas interiores y techo de palio
Las bambalinas interiores y el techo de palio han sido concebidos como una única composición continua.
Aquí el lenguaje ornamental abandona la exuberancia vegetal exterior para adoptar formas más geométricas y esquematizadas, inspiradas en los diseños cerámicos de José Gestoso. El techo desarrolla una sucesión de cenefas concéntricas que enmarcan un campo central decorado mediante delicados motivos adamascados. En el centro se sitúa la gloria, concebida como una composición circular de especial relevancia.
La escena representada corresponde a la Visitación de la Virgen, inspirada directamente en el retablo cerámico del Real Alcázar. Preferentemente, esta representación debería ejecutarse mediante bordado en sedas de colores. Completan la decoración los escudos del Buen Aire, la Real Parroquia de Santa Ana, el Cabildo Catedral de Sevilla y los atributos pontificios de San Pedro.
La orfebrería
Toda la orfebrería participa del lenguaje regionalista neorrenacentista que define el proyecto.
Los varales presentan una estructura estilizada y esbelta, sustentada sobre altos basamentos abalaustrados. Cada uno de ellos incorpora referencias simbólicas a las distintas advocaciones marianas vinculadas a Triana.
La decoración combina elementos clásicos del Renacimiento, como cartelas, guirnaldas, conchas y motivos vegetales, con una concepción volumétrica elegante y equilibrada. Los remates sustituyen las tradicionales perillas por estructuras inspiradas en las rejerías renacentistas y regionalistas.
La peana toma como inspiración los cassoni italianos del Renacimiento. Destacan su perfil curvo, las voluminosas volutas laterales, las garras de león que sostienen el conjunto y las decoraciones caladas que recorren su superficie. En el centro se dispone una cartela coronada por un ángel que enmarca un canasto de flores de la pasión.
Las jarras presentan una silueta original caracterizada por la amplitud de sus bases y por el equilibrio entre superficies lisas y decoradas. Destacan especialmente sus dobles asas inspiradas en dragones y delfines, elementos frecuentes en el repertorio renacentista.
La iluminación se articula mediante candelabros ascendentes de tipo piña. Inspirados en antiguos modelos de forja trianera, se han proyectado tres variantes diferentes adaptadas a las distintas zonas del paso.
Todos ellos comparten una estructura basada en basamentos abalaustrados, brazos en roleo y tulipas de cristal, rematándose mediante faroles inspirados en relicarios italianos de época renacentista.
Los respiraderos constituyen uno de los focos ornamentales más importantes del conjunto. Se configuran como respiraderos de caja, desarrollando un amplio repertorio decorativo sin interrupciones arquitectónicas. La composición alterna cartelas horizontales y tondos inspirados en el altar cerámico del Santuario de Nuestra Señora del Águila de Alcalá de Guadaíra.
Especial protagonismo adquieren los cuernos de la abundancia y los dragones alados situados en las esquinas, elementos que aportan monumentalidad y una silueta singular al conjunto.
Las cartelas contienen referencias a los principales privilegios, dogmas y títulos marianos, mientras que los tondos albergan representaciones del Calvario y de diversos personajes vinculados a la Pasión del Señor.
Los faldones, bordados en oro sobre terciopelo morado, establecen un diálogo formal con las bambalinas interiores y el techo de palio mediante la utilización de motivos geométricos afines.
El manto procesional
El manto procesional constituye la culminación artística del conjunto. Realizado en terciopelo negro bordado en oro, desarrolla un lenguaje ornamental complementario al del resto del paso. Aunque mantiene la inspiración regionalista neorrenacentista, incorpora una mayor presencia de elementos de tradición mudéjar, evocando determinadas creaciones históricas de la bordadura sevillana.
Su composición se articula mediante una sucesión de cenefas concéntricas que delimitan progresivamente el campo central. Los arabescos, entrelazos y motivos geométricos crean una superficie rica y compleja, heredera de la tradición ornamental hispánica desarrollada entre los siglos XVI y XIX. El campo central combina amplias composiciones adamascadas con una gran cola
ornamental de carácter más orgánico.
Esta cola se organiza a partir de un gran candelieri central del que parten dos cuernos de la abundancia. Sobre ellos aparecen dos ángeles mancebos sosteniendo el paño de la Verónica, en clara referencia al relieve existente en el retablo mayor de la Real Parroquia de Santa Ana.
La composición se completa mediante diversos elementos de las Arma Christi: la cruz, las escaleras, el sudario, la corona de espinas, los clavos, los flagelos, la lanza, la esponja y el INRI, símbolos inequívocos de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.
Fotogalería













Fotografías: Hermandad de Pasión y Muerte.
