El nuevo camarín de la Virgen de la Esperanza de Triana: uno de los grandes hitos del arte sacro en el siglo XXI

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El pasado viernes 29 de mayo, la Hermandad de la Esperanza de Triana abrió las puertas al camarín de su dolorosa.

Sin lugar a dudas, se trata de una de las obras que ha realizado el arte sacro en este siglo XXI. Más de una decena de profesionales han participado en ella realizando tanto labores de cerámica como de pintura y talla.

En este sentido, la corporación ha ampliado la visita del camarín hasta el próximo viernes 12 de junio por la afluencia de público. La Virgen de la Esperanza volverá a ella el próximo sábado día 13.

La adecuación del camarín de la Virgen de la Esperanza de Triana

Se trata de una obra cerámica y pictórica que reflejen «el amor a Dios a su Madre de la Esperanza».

Los trabajos de decoración del nuevo camarín de la Virgen de la Esperanza tanto a nivel de pintura mural, como de cerámica y talla se iniciaron en el mes de octubre de 2022, tras un estudio por parte del Taller Daroal (Francisco Rovira Yagüe y David Romero Alonso), Jesús Alcarazo Velasco y la asesoría artística de la Hermandad cuyo papel ha sido fundamental, compuesta por, Francisco Javier Hernández Lucas, José Ignacio Sánchez Rico y Francisco Javier Sánchez de los Reyes, quienes aportando sus conocimientos históricos, iconográficos y estéticos han estudiado los patrones que podrían encajar en este proyecto tan especial y de los cuales partir, así como dotarlo de un sentido devocional y catequético plenamente integrado en la identidad espiritual y patrimonial de la Hermandad.

Estos patrones o modelos han sido plasmados en las pinturas murales de dos templos emblemáticos del barroco sevillano, como son la iglesia de San Lorenzo (concretamente las de la capilla Sacramental), y la iglesia de San Luís de los Franceses, ambas obras dieciochescas en las que intervinieron pintores tan importantes como Domingo Martínez, Gregorio de Espinal o Lucas Valdés, repletas de recursos decorativos que han servido de inspiración directa para las partes pictóricas del camarín.

En la cúpula se presenta una especie de jardín presidido por una corona de rosas o “gloria” con el anagrama de María situada sobre el sepulcro de la Virgen, estando este rodeado por dos grupos de ángeles que escriben el “Bendita sea tu Pureza” y el “Magnificat”, representando así los dogmas de la Inmaculada Concepción y la Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma a los cielos (ambos ligados a la Hermandad), así como la alabanza y la humildad de María, que reconoce en el rezo del Magnificat las maravillas que Dios ha hecho en Ella, escogiéndola de entre todas las mujeres como Madre del Salvador. También figuran dos ángeles portando elementos alusivos a la Esperanza, como son el ancla y el salvavidas.

Los espacios laterales o ante camarines están decorados con dibujos ornamentales que imitan yeserías, tanto en las paredes como en las bóvedas, presididos por medallones en los que figuran Letanías de la Santísima Virgen, mientras que los arcos se decoran con yeserías y racimos de flores y frutas sujetados por lazos. Cada Letanía, aprobadas oficialmente por el papa Sixto V en 1587, aunque se venían rezando desde mucho tiempo antes, está representada por una figura de Nuestra Señora rodeada de símbolos alegóricos provenientes del Renacimiento y el Barroco. Las alabanzas a Dios o letanía representadas en la pintura mural son: Madre Castísima, Auxilio de los Cristianos, Torre de David y Rosa Mística, Madre de la Divina Gracia, Virgen Poderosa y Puerta del Cielo.

Los paramentos situados por encima de los zócalos cerámicos de los ante camarines, que representan coros de ángeles músicos, se han decorado con guirnaldas de flores y frutas sujetas por lazos y entre las guirnaldas aparecen ocho cartelas con los nombres de algunas mujeres fuertes de la Biblia: Judith, Esther, Rut, Miriam, Débora, Sara, Rebeca y Jael.

Por último, culminando el discurso de alabanza a la Santísima Virgen, en la entrada del camarín se sitúa una cartela que el fiel verá a su salida donde se lee en latín la frase “Bienaventurada me llamarán todas las generaciones”, también extraída de la oración del Magníficat, una de las más antiguas del cristianismo tomada directamente del Evangelio de San Lucas, que pronunció la propia Virgen María durante su visita a su prima Santa Isabel. Todas las pinturas se han realizado con técnicas al óleo y pan de oro.

En la parte correspondiente a la loza vidriada o cerámica, se han unido la tradición regionalista desarrollada en Triana en los primeros años del siglo XX con el Quattrocento italiano.

En el fondo del camarín, vemos el más puro estilo regionalista de José Recio del Rivero en su ornamentación, apareciendo en este espacio sendas figuras femeninas de estética modernista que escoltan una cartela con una jarra de azucenas, como símbolo de la pureza de María.

Como arranque del arco de medio punto que da profundidad a la zona central del camarín, aparecen las figuras de San Juan Evangelista y Santa María Magdalena de influencia claramente italiana. Igualmente ocurre en las cuatro pilastras donde se representan las Virtudes Cardinales (Fortaleza, Templanza, Prudencia y Justicia) a la manera regionalista, y todo el zócalo donde figura un coro de ángeles que tocan instrumentos musicales, de inspiración florentina, cuyos instrumentos están sacados del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela. Cierran todo el conjunto las imágenes de los padres de la Virgen, San Joaquín y Santa Ana, también con cierto aire italianizante.

Todos los azulejos han sido realizados por Jesús Alcarazo con la técnica llamada de la “cuerda seca”, introducida por los árabes en la península sobre todo en época nazarí, entre el siglo XI y XIV, y la técnica de la “sobrecubierta”, desarrollada por José Recio del Rivero ya en el siglo XX.

La parte escultórica se compone de cuatro alto-relieves realizados por Encarnación Hurtado para las pechinas que sujetan la cúpula, escoltadas por marcos tallados por José Carlos Ligero con dorados de Pablo Haro.

En las pechinas, de forma ovalada, se presentan las Virtudes Teologales de la Fe y la Caridad (la tercera es la propia Virgen), y dos Letanías del Rosario: Torre de Marfil y Espejo de Justicia.

Todas han sido talladas en madera de cedro policromada al óleo y estofadas con temple al huevo y oro de 23 quilates.

Cabe recordar que el pasado año 2022 ya se realizó la primera fase de estos trabajos. Se procedió a la sustitución y recuperación del aplacado de mármol del zócalo y al recubrimiento de las pilastras con el mismo material. Además, permite que se pueda visitar a la imagen en su altar, y se ha instalado compuertas de seguridad contra incendios.

Fotogalería

Fotografías: Carlos Iglesia.

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