Poco a poco se van conociendo más detalles en torno a la salida extraordinaria del Señor de la Salud y Buen Viaje de la Hermandad de San Esteban.
En este sentido, la imagen irá en andas hacia la catedral el próximo sábado 21 de noviembre a la catedral. Ya el domingo día 22 a las 11.00 horas será una misa en honor a Cristo Rey con la imagen y presidida por el arzobispo José Ángel Saiz Meneses.
A la tarde regresará la imagen su paso procesional. Lo hará en esta ocasión sin las imágenes secundarias, dejando una de las estampas irrepetibles.
El cartel por el centenario de San Esteban
En la mañana del pasado 28 de enero se presentó en el Salón Colón del Ayuntamiento de Sevilla el cartel del Centenario Fundacional de la Hermandad de San Esteban.
El cartel es creación de los hermanos Rubiño Chacón, Ignacio y Luis, arquitectos por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Sevilla y miembros del estudio Rubiño García Márquez Arquitectos desde 1986.
La imagen se articula en torno a varios símbolos clave: el Señor de la Salud y Buen Viaje, situado en el centro como referencia devocional e histórica; la ventana de la iglesia, entendida como umbral simbólico entre lo humano y lo divino y vinculada al barrio de la Puerta de Carmona; las puntas de diamante de la puerta lateral, reinterpretadas geométricamente como ráfaga divina; y una hilera de triángulos celestes en actitud de veneración, uno de los cuales porta el escudo de la Hermandad. En conjunto, el cartel rinde homenaje a todos los hermanos que, desde 1926 hasta hoy, han sostenido la devoción al “Señor de la ventana” y han dado sentido pleno a la Hermandad.
El Señor de la Salud y Buen Viaje
La imagen del Señor, de autor desconocido, reúne las características de estilo de la imaginería de mediados del siglo XVIII, sin embargo, el hecho de que su cabeza sea de barro cocido, mientras que el resto del cuerpo es de madera tallada, hace pensar que éste último se esculpiese para completar el busto que sería de época anterior y cuya ejecución podría fecharse a principios del siglo XVI.
Debió ser en el siglo XVIII cuando se le incorporó el cuerpo de madera tallada revistiéndose con una clámide de tela encolada y pequeños motivos florales estofados, igualmente parece que sería en este momento cuando se incorporaron las cinco lágrimas que prestan a su rostro ese aire de tristeza y profunda humanidad que le caracteriza.

