La nefasta intervención de la Virgen de la Esperanza Macarena es, sin lugar a dudas, uno de los episodios más tristes, y a su vez, más indignantes en la historia reciente de las hermandades y cofradías, cuyos máximos responsables siguen siendo la actual junta de gobierno que preside José Antonio Fernández Cabrero.
Una de las cuestiones que pueda estar causando confusión es si los hermanos llegaron a aprobar o no la intervención a la Virgen. Nada más lejos de la realidad.
Sin aprobación ni la opción a votar por parte de los hermanos
El pasado mes de noviembre, en el cabildo de cuentas de la hermandad, la junta de gobierno sólo informó sobre las labores de ‘conservación y de mantenimiento’ de cada uno de los tres titulares.
No se llegó a votar, y mucho menos su aprobación, ya que según establece la hermandad «al tratarse de actuaciones de conservación la decisión corresponde a la junta de gobierno, tal y como se recoge en el Plan permanente de conservación» aprobado en el cabildo general de 2011.
Contraviene tanto las reglas de la hermandad como el código de Derecho Canónico
Cabe recordar que una labor de conservación y de mantenimiento consisten en realizar tareas para preservar a las imágenes, de menor importancia, sin alterar, en ningún momento, su fisionomía.
Como se ha podido ver, para nada se ha cumplido lo fijado por parte de la junta de gobierno¨que preside Fernández Cabrero, con una limpieza abrasiva y cambios tanto en las pestañas como en las cejas y en otros elementos del rostro y de las manos. No sólo en una ocasión, sino hasta en tres ocasiones en 24 horas sin ningún tipo de permiso por parte de los hermanos, de una manera oscura, a hurtadillas, algo inaudito en cualquier hermandad sevillana.
La junta de gobierno ha contravenido las propias reglas de la hermandad. En el Capítulo I sobre cabildos generales en la regla XLV, en su punto número 7, se establece que «serán de la exclusiva competencia del Cabildo General, con sujeción en su caso, a la posterior revisión, confirmación o aprobación por parte de la Autoridad Eclesiástica competente: la Restauración de las Imágenes Titulares».
Ya no sólo son las Reglas de la propia hermandad. También la junta de gobierno ha incumplido el código de Derecho Canónico que regula la propia Iglesia Católica. En concreto, en el canon 1189: «Cuando hayan de ser reparadas imágenes expuestas a la veneración de los fieles en iglesias u oratorios, que son preciosas por su antigüedad, por su valor artístico o por el culto que se les tributa, nunca se procederá a su restauración sin licencia del Ordinario dada por escrito; y éste, antes de concederla, debe consultar a personas expertas».
Son sólo alguna de las tantísimas irregularidades de la junta de gobierno que preside José Antonio Fernández Cabrero, en la que se deben de dirimir responsabilidades en cada uno de ellos.
