El pasado jueves 20 de febrero, fue repuesto al culto el Cristo Yacente de la Hermandad del Santo Entierro, tras unos ocho meses de trabajos, realizados por José Joaquín Fijo y Almudena Fernández en las dependencias del templo
Estas labores se han centrado en la recuperación de la policromía que dispusiera Valeriano Bécquer en el siglo XIX. Además se han reparado daños menores en la anatomía de la imagen.
Posteriormente, se ha celebrado una misa de acción de gracias y se ha presentado el cartel del viacrucis de las hermandades y la papeleta de sitio, que presidirá la imagen de la corporación de San Gregorio.
El descubrimiento de la autoría de Juan de Mesa
El pasado jueves 19 de septiembre, al introducir en el interior del embón de la sagrada imagen una cámara endoscópica, los restauradores se percataron de la existencia de un elemento extraño y de naturaleza aparentemente documental. Ese mismo día, José Joaquín Fijo León remitió a Pablo Alberto Mestre Navas, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y hermano de la corporación, dichas imágenes para que, como experto en la materia, tratase de dilucidar si, en efecto, pudiera tratarse de un documento u otro elemento que resultase de interés.
Una vez analizadas las imágenes y los vídeos que se habían efectuado mediante endoscopia, se tuvo certeza de que se trataba de un documento que había sido introducido en el interior de la imagen. Hechas las comprobaciones pertinentes, se dio noticia al hermano mayor, Fermín Vázquez Sánchez, quien dio las indicaciones oportunas para que se produjese a su extracción siempre y cuando ni la integridad de la sagrada imagen ni la del documento se viesen comprometidas. La noticia también fue transmitida al especialista José Roda Peña, profesor de la Universidad de Sevilla, quien, en todo momento, estuvo informado de los pormenores del hallazgo.
En la mañana del pasado lunes 23 de septiembre, los restauradores lograron extraer el documento sin que la talla experimentase daño alguno.
Tras el estudio del contenido, Pablo Mestre ha determinado que se trata de un documento cuya naturaleza jurídica es testimonial. Aunque de momento no se tiene certeza de la persona que pudo escribirlo, no hay duda de que tuvo que ser una persona con altas competencias alfabéticas, pues la escritura, cuyas características morfológicas se adecuan a las grafías del siglo XVII, se ejecutó con gran soltura y cursividad.
Este investigador señala que el documento cuenta con tres partes fundamentales que resultan de gran interés por dar a conocer numerosos aspectos sobre la venerada imagen del Cristo Yacente.
En primer lugar, se afirma que la corporación «mandó hazer esta santa imagen» y que fue costeada con las «limosnas de muchos devotos». Igualmente, se señala que la autoría material pertenece al celebérrimo escultor cordobés Juan de Mesa y Velasco, encargándose de la encarnadura Juan Sánchez Cotán, quien figura mencionado como «alcalde de los pintores en esta ciudad». El documento afirma que la imagen fue finalizada el 12 de marzo de 1619, lo que indica que el Cristo Yacente fue una de las primeras imágenes talladas por Juan de Mesa para la Semana Santa de Sevilla
Además, deben indicarse otros datos de interés: en el escatocolo o parte final del documento figuran tres nombres: Sebastián González, quien se intitula como «veedor del artillería desta ciudad», el licenciado Agustín Fernández de Castro y Luis Fernández Salguero. Para el profesor Mestre, la inclusión de estos tres nombres podrían ser indicativos de que fuesen oficiales de junta o que costeasen buena parte de la obra, pues los tres figuran como testigos de la ejecución de la talla. De esta forma, en el documento se afirma que «asistieron al hazerla por su devoción». Este investigador ha podido identificar a estos tres testigos a través de otras fuentes documentales halladas en el Archivo General de Indias, constatándose que Sebastián González fue nombrado veedor de artillería de la Casa de la Contratación en 1611, mientras que el licenciado Agustín Fernández de Castro pudo ser abogado de la Real Audiencia de Sevilla.
El Cristo Yacente del Santo Entierro
Encapsulado entre los cristales de una urna neogótica, diseñada en 1880 por Antonio del Canto Torralva, hace estación de penitencia del Cristo Yacente, que con gran acierto fue incorporado por el profesor Hernández Díaz al catálogo artístico de Juan de Mesa.
Las analogías que presenta con el crucificado de la Buena Muerte, de la capilla universitaria, son obvias. Pero, por si hubiera dudas, tiene la ceja izquierda taladrada por una espina: un grafismo inherente al vocabulario artístico de Mesa, que puede y debe considerarse en el mundo andaluz del siglo XVII como la firma encubierta del artista.
Fue tallado en 1619 por Juan de Mesa y se muestra deudor en el sudario de los modelos montañesinos al no utilizar todavía soga de sujeción. Tiene la cabeza reclinada sobre una almohada, el cuerpo rígido y las rodillas encogidas como consecuencia de la violenta postura que conservó en la cruz.
Fotogalería















Fotografías: Carlos Iglesia.
