El pasado viernes 15 de septiembre fue repuesta al culto la Virgen de los Dolores de la iglesia de San Alberto tras la restauración que ha sido acometida por David Triguero, recuperando así sus vestigios primitivos.
Así se pudo contemplar tanto el sábado 16 y el domingo 17 que estuvo la talla en besamanos, luciendo manto y saya negra bordada, con ráfaga y corazón de siete puñales propios de los Dolores de María. Los sevillanos han podido contemplar esta magnífica imagen, una de las más desconocidas, pero a su vez, una grandísima valía artística.
La Virgen de los Dolores de San Alberto
La Virgen de los Dolores era de talla completa pero que en 1796 fue transformada en imagen de candelero para vestir. Procede del antiguo oratorio filipense que se inauguró en 1699 en la collación de Santa Catalina, donde presidía el retablo mayor de la iglesia que se había dedicado precisamente a la Virgen de los Dolores, patrona de la congregación. Como indica el profesor José Roda, se atribuye al taller de Pedro Roldán, sobre todo al compararse con otras imágenes que pueden asignarse a la producción de este escultor, como la Virgen de la Amargura.
Se representa a la Virgen arrodillada, con las manos entrelazadas con gesto de súplica lleno de patetismo. En esta imagen destaca sobre todo el semblante doloroso, con el ceño fruncido y la boca entreabierta, reforzado por la inclinación hacia la derecha que presenta su cabeza, que viene a subrayar el sufrimiento de la Madre ante la visión de su Hijo en la cruz. Los atributos de orfebrería completan su iconografía como la corona, la ráfaga de plata y el corazón con los siete puñales, símbolo de los Siete Dolores de la Virgen.
Fotogalería
Fotografías: Carlos Iglesia.
