A cuentas con… los días de noviembre

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“A esta es”…

Corren los días de noviembre hacía su final, tras doblar la penúltima esquina del  año aparecerá diciembre con su puente de la Inmaculada (porque en Sevilla es el puente de la Inmaculada, no de la Constitución) y nos aparecerá el adviento para acercarnos a la  querida Navidad.

Pero en este recorrido falta algo. Algo más con todo lo que de por sí nos ha faltado este maldito año 2020. Hasta María Santísima de la Amargura nos faltó en su  bajada anual para celebrar su besamanos en el fin de semana más cercano al aniversario de su coronación. Lo hizo y parece que lo hizo para indicarnos que hasta ella misma guardaba la tan importante en estos días, distancia de seguridad.

Faltó en su bajada, pero no en los corazones de los hermanos, los cuales acudimos a verla en algún momento del fin de semana, aunque fuera en la distancia. Quizás  por eso mismo, sintiéndola más cerca que nunca.

Pero faltó ella de cerca y faltaron muchas cosas. Faltaron los niños jugando en el  parque infantil de la plaza de San Juan de la Palma, falto el abundante trasiego de personas  por el templo, faltaron en la caída de la noche las tiendas de Regina llamando a la compra  a los viandantes, faltó el olor a puesto de castañas que solía llegar de la plaza de los Carros,  faltó la bulla de Vizcaíno… Por faltar, faltaron hasta el paso de coches por la esquina de la  calle Feria, el cierre del comercio y la cercana hora del toque de queda así lo imponía. Faltó el espíritu de lo que nos anuncia el besamanos de la Amargura.

Este culto interno es el comienzo. Es el primer escalón que el sevillano sube en esa escalera hacia la Gloria que es su Semana Mayor. El segundo es el puente de  la Inmaculada, el tercero la festividad de las Esperanzas, el cuarto Navidad y sus belenes multitudinarios, el quinto la función del Señor de Sevilla el 6 de enero, el sexto los azulejos anunciadores de funciones principales en todos y cada uno de los templos de la  ciudad y el séptimo y último de esa escalera hacia la Gloria es la llegada del Miércoles de  Ceniza, definitivo aldabonazo para anunciar lo que viene.

Y este año y el que viene, no podremos subir esos escalones. Algunos estarán a medio poner y otros no estarán como este primero que acaba de pasar. Subiremos todo lo  que podamos esa escalera, intentando que para cuando lleguemos al séptimo estemos lo mejor posible dentro de las posibilidades que la pandemia y nuestra sociedad permita,  para que de esa manera disfrutemos de una Cuaresma y Semana Santa con la mayor intensidad que se pueda.

Tengamos paciencia, confianza y esperanza (de esto último no puede faltar nunca  en esta ciudad bendita), los escalones se reconstruirán y todos volverán a su sitio, más temprano que tarde.

Pero Ella no bajó este año y encima nos deja “El zorro plateado” D.E.P. Luis León,  ya mira frente a frente los ojos de su Esperanza.

“Bueno, pararse ahí” 

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