Tras estos meses, donde la Virgen de la Soledad de San Buenaventura estuvo en su paso procesional vestida de hebrea, la imagen ha sido de nuevo trasladada a su altar hace unos días, donde está dejando una de las estampas para el recuerdo.
La Virgen de la Soledad de San Buenaventura, de luto
Para la ocasión, la dolorosa, bellamente vestida por José Antonio Grande de León, lleva manto y saya negra en señal de duelo por los fallecidos en esta pandemia del coronavirus. Porta además aureola y en la mano los tres clavos y la corona de espinas.
Por otra parte se puede ver a su espalda la Santa Cruz del Caño Quebrado. Esta pieza honró la memoria de todas las víctimas en la epidemia del año 1649. Así permanecerá durante un tiempo, al menos hasta la época estival.
Fotogalería
Fotografías: Carlos Iglesia.
