Los hermanos de la Sagrada Mortaja aprueban el inicio de la solicitud para la coronación de la Virgen de la Piedad y el Señor Descendido

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La Hermandad de la Sagrada Mortaja ha celebrado domingo 8 de marzo su cabildo ordinario de cuentas y presupuestos. A su conclusión, se procedió a uno de carácter extraordinario.

En él se se ha aprobado el inicio de la apertura del expediente para la coronación de la Virgen de la Piedad y del Señor Descendido de la Cruz. La intención es que el conjunto pueda ser coronado en el año 2028.

¿Puede ser coronado el Cristo Descendido de la Cruz?

Según la liturgia papal, ‘Terminada la oración, el Obispo asperja con agua bendita las coronas (la corona) y, sin decir nada, adorna con la corona la imagen de la bienaventurada Virgen María. Pero si la Virgen está representada en la imagen con el niño Jesús, primero se corona la imagen del Hijo y luego la de la Madre’.

Un caso reciente fue el de la coronación de la Virgen de la Piedad de la Hermandad del Baratillo en 2024. Aunque no sea una imagen del Divino Infante sino la del Señor en el regazo de la Virgen tras su cruxificción, antes de la imposición de la diadema de la dolorosa, se le dispuso a sus pies una corona de espinas al Cristo de la Misericordia, como acto simbólico a su coronación.

La Virgen de la Piedad y el Cristo Descendido de la Cruz de la Sagrada Mortaja

La Virgen de la Piedad es de autoría anónima y fue realizada en torno a 1676. Está atribuida a la producción de Pedro Roldán o de su hija Luisa Roldán «la Roldana». Tiene las facciones maduras y un dolor interior que se manifiesta en las lágrimas que surcan sus mejillas. Tiene ciertas similitudes morfológicas y estilísticas con la Virgen de la Esperanza Macarena.

En 1868 fueron encarnadas las manos y restaurada en 1885 por Manuel Gutiérrez Reyes-Cano.

El Cristo Descendido de la Cruz es obra de Cristóbal Pérez en 1677. Está realizado en madera de pino de Flandes o borne. Perviven viejas fórmulas del primer realismo sevillano, aunque con deseos de derivar a las tendencias barroquizantes del momento. Son palpables la rigidez cadavérica, especialmente en la postura violenta del cuello, la contracción de los pies y manos y la variación del tono de piel y aparición de manchas hipostáticas.

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