Coronación de la Virgen del Rocío, 1919

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Apreciamos en esta fotografía al cardenal de Sevilla, Enrique Almaraz y Santos imponiéndole la corona sobre sus sienes a la Virgen. Fue coronada por Almaraz debido a que Almonte, en 1919, pertenecía al Arzobispado de Sevilla.

La idea de coronarla parte de un canónigo de la catedral de Sevilla, Juan Francisco Muñoz y Pabón que lanzó la idea, en 1918, desde el Correo de Andalucía en un artículo titulado ‘La pelota está en el tejado’. Ustedes se preguntarán cuál es el contexto de esta idea (con prólogo doble). Pues bien, en 1916, el presbítero de Niebla, Cristóbal Jurado escribió un cuento llamado ‘El traje de luces’ donde ya se habla de la coronación. El motivo no era otro que la devoción más popular de Andalucía, la que más devotos congrega, debería estar coronada.

El arzobispo de Sevilla creó dos comisiones organizadoras del evento, una formada por hombres con Muñoz y Pabón a la cabeza y otra por mujeres, dirigida por María Magdalena Almaraz.

El papa Benedicto XV aceptó las preces y desde la cátedra de San Pedro en 1918, dio luz verde para coronar a la Virgen del Rocío. Por el culto del que es objeto, por si antigüedad y por las gracias que se le atribuyen, que son los tres caminos que servían para coronar una imagen mariana.

Tanto Muñoz y Pabón como Sebastián y Bandarán intentaron recaudar todos los donativos posibles para tan importante acto. Llegaron desde Rociana, Gines y Trigueros (estas dos sin ser hdad filial aún), Salteras, Barcelona, Bilbao, de personas con pocos recursos, congregaciones, el propio Almaraz donó su anillo de oro y brillantes, el nuncio de su Santidad en Madrid, si anillo de oro y piedras. Además de recibir donativos de los obispos de Barcelona, Jaén, Ciudad Real, Córdoba, Palencia, Salamanca, Málaga y Vitoria.

La presea se expuso en los últimos días de mayo de 1919 en el escaparate de la librería Sobrinos de Izquierdo, en la calle Francos de Sevilla. Fue una pieza realizada por el orfebre Ricardo Espinosa de los Monteros. Por otro lado, la del niño es obra de José de los Reyes Cantueso.

Hecha de oro macizo con todo lo que habían donado, 88 onzas, 38 rubíes, 240 brillantes, 14 esmeraldas, etc. Estaba valorada en 100.000 pesetas.

La Virgen fue trasladada el 8 de junio de 1919 al altar que se había preparado en el Real.
Una vez coronado el Niño, Muñoz y Pabón le dio la corona a Almaraz quién al ponerla dijo «Así te coronamos en la tierra, merezcamos, por tu intercesión, ser coronados en el cielo». Tras este acto de inició la procesión hasta su Ermita.

Como curiosidad podemos destacar, según el libro ‘El Rocío’ de Antonio Sánchez Carrasco, que se restauró la fachada del templo colocando el nombre de las hermandades filiales en azulejo. Al llegar la fecha las hermandades hicieron su camino. Salió primero la más lejana, Triana llevando agregadas carretas de Camas, Gines, Castilleja y Bormujos. También fueron Coria, San Juan del Puerto, Huelva, Benacazón, Pilas, Umbrete, Pilas, Rociana y Sanlúcar de Barrameda.

Se celebró misa por la mañana y luego comenzaron las presentaciones de las hermandades. Del balcón de la antigua Ermita colgaba el simpecado de la Hermandad Matriz a modo repostero. Al alba del domingo de Pentecostés inició la Virgen del Rocío su traslado hasta el emplazamiento donde sería coronada.

En 2019 se cumplió el centenario de este acontecimiento.

Fotografía: Web El Rocío.

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