El primer fin de semana de febrero varias imágenes estuvieron expuestas en besamanos. Entre ellas destacan las dolorosas de la Candelaria, la Angustia de los Estudiantes y las Angustias de los Gitanos. Además fue trasladada la Esperanza de Triana a los Marineros, junto con el viacrucis del Cristo de las Tres Caídas y realizó su primer rosario la Virgen de los Ángeles de la Humildad de Sevilla Este.
El viacrucis, traslados y rosarios del primer fin de semana de febrero
Viacrucis atípico el del Cristo de las Tres Caídas, que lo hacía desde la real parroquia de Santa Ana. Además, lo hacía junto con la Esperanza de Triana, que regresaba a su sede. Ambas imágenes entraron en la capilla de los Marineros, donde seguidamente volvió a salir sólo el nazareno para completar el piadoso acto y entrar de nuevo en Santa Ana para la celebración de sus cultos.
Por vez primera, la Virgen de los Ángeles de la Agrupación Parroquial de la Humildad salía a la calle tras su bendición hace unos meses. Lo hacía en rosario por las calles del barrio de Sevilla Este. La imagen, vestida de hebrea, estuvo acompañada por sus vecinos y devotos en todo momento, y con los sones de un quinteto de metales de la Banda de Música del Sol.
Los besamanos y besapiés del primer fin de semana de febrero
El Señor de la Sentencia estuvo expuesto en besamanos, como cada primer viernes de mes. La imagen lucía su túnica malva y plata, a los pies de la Virgen de la Esperanza.
La Virgen de la Candelaria estuvo en besamanos desde la parroquia de San Nicolás. Lucía para la ocasión su tradicional manto de salida, saya blanca bordada y fajín rojo. Tras la imagen un altar conformado por dosel y el simpecado de la corporación, además varias tandas de candelería.
También estuvo en veneración la Virgen de la Candelaria, Madre de Dios.
En su capilla tuvo lugar el besapiés del Señor de la Sagrada Oración en el Huerto de Monte-Sión. En él, se podía ver a la imagen con túnica morada bordada y mantolín burdeos bordado, escoltado por dos pequeños faroles en un monte de flores de clavel rojo, además de sendas jarras.
En el día de su festividad, el sábado día 3 estuvo en veneración desde su altar la imagen de San Blas en el monasterio de Santa Inés.
Llegada ya en la jornada del domingo, y desde la calle Castilla, la Virgen de la O Gloriosa estuvo expuesta en veneración. A los pies de la dolorosa de la corporación del Viernes Santo, se presentaba con un terno rojo y blanco, además de la ráfaga. Como viene siendo habitual en su iconografía, portaba un libro en sus manos.
Bajo la tenue luz de las velas estuvo en veneración el Cristo de la Providencia de la Hermandad de los Servitas, escoltados por los cuatro faroles. Tras la imagen se situó la Virgen de los Dolores vestida de Su altar la presidía la cruz arbórea.
En la capilla de la Universidad se encontraba la Virgen de la Angustia a los pies de un altar con varias tandas de candelería y dosel a base de una de las bambalina y el techo de palio. En un sencillo altar, la dolorosa de Astorga vestía con manto bordado en terciopelo burdeos y saya de tisú y fajín rojo.
En el santuario de los Gitanos la Virgen de las Angustias culminó su triduo y función, con su besamanos Llevaba para la ocasión el manto de salida azul pavo, con la mantilla blanca, y saya bordada blanca a juego. A las 20.00 horas efectuaron su cierre, con el rezo de la Salve.
Vídeos y fotografías: Carlos Iglesia, Benito Álvarez y Luis Selvático.
