Las últimas novedades patrimoniales en el Cerro

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Las distintas corporaciones continúan realizando sus diferentes labores de conservación y enriquecimiento de su patrimonio.

Una de ellas es la Hermandad del Cerro. La corporación del Martes Santo tendrá para su templo dos nuevos retablos cerámicos del Cristo del Desamparo y Abandono y la Virgen de los Dolores, al igual que lo poseían antiguamente, hasta 1995.

Serán de nueva hechura y realizados por Carmelo del Toro y que verán la luz a lo largo de este año 2024. De igual modo, también es intención hacer otro del Señor de la Humildad.

Recuperación de las antiguas cruces de forja

Desde hace escasos días, lucen en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores las dos antiguas cruces de forja que coronaban la cúpula y el campanario del antiguo templo parroquial de nuestro barrio. Obra de Aurelio Gómez Millán, fue sede de la parroquia desde finales de 1953 hasta el 30 de septiembre de 1995, teniendo que ser finalmente demolido a causa de su grave deterioro arquitectónico.

En concreto, se puede admirar en la fachada lateral de la calle Afán de Ribera, la más pequeña de las dos cruces de forja, la que coronaba la cúpula central de la antigua parroquia, mientras que en la fachada posterior de la calle Diamantino García Acosta ha sido colocada la más grande, la que estaba en el campanario desde el que durante varias décadas se llamó a los oficios religiosos a los vecinos del Cerro del Águila.

Ubicación temporal del Cristo del Desamparo y Abandono

Por otra parte, el pasado mes de octubre, el Cristo del Desamparo y Abandono tuvo que ser reubicado durante unos días en la nave de la epístola a causa de unas filtraciones producidas por las lluvias. Tras ser subsanadas, volvió a su altar correspondiente.

Cabe recordar que esta imagen realizará su viacrucis el próximo 16 de febrero por las calles de la feligresía.

Restauración de la capillita de madera del Cerro

Para finalizar, la corporación del Martes Santo ha restaurado recientemente su antigua capillita de madera que utilizaba para profesar la devoción en torno a la Virgen de los Dolores a mediados del siglo XX, y que llegó a estar en los hogares de 83 vecinos.

Estos trabajos han sido realizados por Rosa Guerrero.

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