La Hermandad de la Esperanza de Triana ha culminado la restauración y enriquecimiento de los faldones de su paso de palio, de cara a la próxima Semana Santa.
Estos trabajos han sido realizados en el taller de Francisco Carrera Iglesias ‘Paquili’. Cabe recordar que fueron diseñados por Manuel Guzmán Bejarano y bordados en el taller de Fernández y Enríquez en 1996, con pinturas al óleo de Octavio Fernández.
La restauración de los faldones del palio de la Esperanza de Triana
En general, el estado en el que se encontraban los paños era bastante irregular, presentando incluso una serie de amarras, enganches y roturas del tejido. Las piezas bordadas presentaban desgaste del hilo de oro dejando el alma al descubierto, e igualmente las cartulinas presentaban desgaste y pasadas sueltas. El montaje de las piezas estaba realizado toscamente, estando todo el muletón de las piezas pegado con cola blanca, dificultando tremendamente el proceso de restauración por la dureza de las mismas.
Partiendo de la premisa de que cualquier intervención en una obra de arte, con independencia de su tipología, debe realizarse respetando el valor artístico e histórico de la misma y, al mismo tiempo, debe tenerse en cuenta también el valor estético tradicional, los tratamientos aplicados en la restauración han sido del mismo calibre y de máxima calidad y eficiencia.
Valorando el estado de conservación de los diversos elementos que componían la obra, la propuesta de intervención perseguía dos objetivos básicos que intentamos complementar y armonizar en un equilibrio. Primero, la restauración conservativa de los bordados y, segundo, el pasado a un nuevo soporte de terciopelo aportado por la corporación.
Se comenzó la intervención desmontado los bordados de los cuatros faldones y, a continuación, a las cartelas se le retiraron las pinturas centrales. Se continuó con la limpieza de los bordados, siguiendo las técnicas recomendadas por el IAPH, con esponjas anti humos, evitando la abrasión por materiales químicos. Una vez limpios, se procedió al montaje de los 16 broches urdiéndolos en el nuevo tejido aportado por la Hermandad.
Se procedió a la intervención de los bordados, retirando las pasadas que estaban en mal estado y procediendo a su restauración. Una vez concluido este proceso, se fue perfilando todo con torzal de oro fino y repuesto los nervios de lentejuelas, los dragones se han puesto en valor con giraspe de color rojo para darle mayor contraste, montándose sobre el soporte de terciopelo verde aportado por la Hermandad.
Las cartelas supusieron la intervención más dificultosa, ya que todas las piezas estaban hechas de forma independiente y perfiladas igualmente, quedando el montaje original tosco y con bigotes de terciopelos y lienzo en los bordes. Las cabezas de los dragones estaban interpretadas de forma muy confusa, por lo que se procedió a armonizarlas con los bordados existentes en la hermandad y, para ello, se han tenido que realizar nuevas piezas complementarias bordadas, perfiladas con giraspe de color para darles más volumen.
Se ha procedido a la sustitución de las pinturas de las cartelas por unas bordadas en hilo de seda por la maestra bordadora Pepi Maya, sobre pinturas realizadas por Francisco Rovira Yagüe y David Romero Alonso, del taller Daroal. Las tres piezas representan a la Santísima Virgen con el Niño Dios en su regazo y acompañada de Santa Ana, Patrona de nuestra Feligresía, siguiendo la representación venerada en nuestra Real Parroquia; a las Santas Justa y Rufina portando las palmas del martirio y sendos elementos cerámicos, en alusión al gremio de los ceramistas y alfareros; y a San Isidoro y San Leandro, escoltando a la catedral de Sevilla, con sus ornamentos y vestimentas episcopales.
Fotogalería
Fotografías: Hermandad de la Esperanza de Triana.
