Palacio autoriza la salida extraordinaria del Cristo de Burgos en 2024

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En la mañana de este lunes 13 de noviembre, la Hermandad del Cristo de Burgos ha recibido la ratificación por parte de la autoridad eclesiástica para la celebración de una salida de su crucificado.

Se efectuará el próximo sábado 1 de junio, donde en su paso irá a la plaza de San Francisco con motivo de la Misión Evangelizadora con ocasión de su 450.º aniversario.

La salida extraordinaria del Cristo de Burgos

La imagen estará ubicada en el altar instalado en la fachada del Ayuntamiento de Sevilla por la celebración de la fiesta del Corpus Christi, en el lugar en la que cada año está colocada la Virgen de la Hiniesta Gloriosa.

El arzobispo José Ángel Saiz Meneses oficiará la misa estacional presidida de la imagen de Cristo más antigua documentada de la Semana Santa de Sevilla. Al término, ç regresará a la parroquia de San Pedro.

El Cristo de Burgos

En documento fechado el 18 de noviembre de 1573, el imaginero Juan Bautista Vázquez ‘El Viejo’ se compromete a ejecutar una imagen de un crucificado y una dolorosa en los siguientes términos: “con una corona de espinas y sus cabellos largos y un paño en el cuerpo, según y en la forma que está y lo tiene el Santo Crucifijo de la Capilla de San Agustín de esta ciudad…”.

El 22 de noviembre de 1574 finaliza el encargo que tiene como destino presidir una de las paredes laterales de la capilla funeraria del licenciado Castañeda en la parroquia de San Pedro. Por el recibo de finiquito se conoce que el coste de la imagen ascendió a cincuenta ducados y que la policromia corrió por cuenta del suegro del escultor, el pintor Juan de Zamora. Las dimensiones de la imagen coinciden con las estipuladas en el encargo “ocho palmos y medio de vara, que tenga desde la cabeza fasta el pie inclusive”.

Corría el año 1830 cuando el matrimonio formado por Francisco Gil y Narcisa Arias, feligreses de la parroquia de San Pedro, habilitan unos cuartos que existían debajo de la torre de dicha Iglesia y construyen una capilla para dar mejor culto a la citada Imagen.

A finales del siglo XIX Manuel Gutiérrez-Reyes Cano transforma la fisonomía de la imagen del Crucificado hasta darle el aspecto actual. La reforma consistió en retirar la peluca natural, moldeando otra de estopa y pasta, al tiempo que sustituye el faldellín tubular de tela suelta por un sudario encolado. Posteriormente el escultor José Ordóñez Rodríguez, a principios del siglo XX, interviene sobre la imagen, probablemente añadiéndole otra policromía.

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