La capital hispalense acogió varios actos y cultos de los titulares en las diferentes corporaciones. Se celebraron varios besamanos y besapiés, además de la salida procesional del Milagroso Niño Jesús de Praga del Santo Ángel.
La salida procesional del Niño Jesús de Praga
Desde la iglesia conventual del Santo Ángel, como viene siendo habitual cada último sábado del mes de enero, el Milagroso Niño Jesús de Praga realizó su salida procesional.
La amenaza de lluvia estuvo presente antes del inicio de la procesión, aunque finalmente tras el cabildo extraordinario celebrado a las 17.30 horas se decidió poner a la cofradía en la calle unos minutos después.
Estuvo acompañado musicalmente por la Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal, con las marchas clásicas que siempren han caracterizado a la ‘madre y maestra’, donde además estrenaron la nueva composición en su honor. titulada ‘Milagroso Niño Jesús de Praga‘. En torno a las 21.30 horas hizo su entrada de nuevo a su sede, bajo el recuerdo de los presentes.
Los besamanos y besapiés del fin de semana
Días grandes se vivieron en el barrio de San Bernardo y en el Porvenir, donde sus respectivas dolorosas estuvieron en besamanos.
La Virgen del Refugio se encontraba a los pies del altar mayor recibiendo el cariño de sus fieles. Estrenó la saya bordada morada, obra póstuma de José Asián, además de su manto bordado burdeos de salida lucía la imagen en un montaje clásico por parte del equipo de priostía. Además tuvo lugar la celebración de su función, donde acogió a numerosos hermanos de la corporación del Miércoles Santo.
La otra dolorosa que estuvo en besamanos fue la Virgen de la Paz. En el presbiterio de la parroquia de San Sebastián lucía la dolorosa con su manto de vistas y saya blanca para la ocasión, bajo dosel. El exorno floral estuvo conformado por flores de tonalidad blanca, destacando las rosas.
En San Roque, el Señor de las Penas recibió el beso de sus fieles desde unas andas procesionales. La imagen, sin potencias, ni corona de espinas, ni la cruz con las manos entrelazadas, lucía túnica morada de terciopelo. Tras la imagen presidía el altar la Virgen de Gracia y Esperanza con San Juan Evangelista.
Además, a la finalización de este culto se procedió a su traslado en viacrucis por las naves del templo hasta su llegada al altar.
Para finalizar, el Cristo de la Humildad y Paciencia de la Hermandad de la Cena estuvo expuesto en besapiés durante todo el día. Se trataba del primer culto de estas características para el titular de la corporación del Domingo de Ramos tras la reapertura de la iglesia de los Terceros.
Se podía contemplar un mantolín bordado de terciopelo morado a sus pies. Tras la imagen un dosel de damasco morado con la cruz de guia de la hermandad.
Vídeo: Salvador Quevedo.
Fotografías: Carlos Iglesia, Ángela Vilches, Tavi Madrid y Jesús Elías
