La iglesia conventual del Santo Ángel continúa inmersa en diferentes labores de conservación de su patrimonio. En esta ocasión se ha restaurado el frontal y la mesa de su altar, cuyas labores han sido realizadas por Antonio Vera y Jairo del Toro.
Los trabajos
El mayor deterioro que presentaban ambas piezas era el oscurecimiento generalizado, siendo los principales factores de alteración los depósitos superficiales de polvo y hollín, así como la alteración cromática producida por la acumulación de barnices, lacas y betunes; todo ello dificultaba la lectura de la obra, ocultando sus formas y estofados.
Además, presentaban numerosos daños como desgastes, roces, pérdidas de los materiales constitutivos o restos de cera y adhesivos. Estructuralmente, ambos elementos se encontraban en buen estado.
Tanto el frontal como la mesa conservaban gran parte del dorado original, retirando mediante la limpieza mecánica y química los depósitos superficiales, barnices alterados y las intervenciones realizadas anteriormente de forma inadecuada que habían alterado la superficie. Por último, se ha llevado a cabo la fijación y consolidación de estratos y la reintegración volumétrica y cromática de las zonas que lo requerían, siguiendo el criterio de reversibilidad.
El frontal y la mesa de altar del Santo Ángel
Ubicadas en el altar mayor del Santo Ángel, destacan estas obras por su magnífica labor de talla a base de hojarascas, flores y roleos. Pueden datarse en el último tercio del siglo XIX, estaban en la antigua capilla sacramental y se trasladaron al presbiterio en el siglo XX.
Fotogalería
Fotografías cuerpo de la noticia: Iglesia conventual del Santo Ángel.
